La Habana. El independentista puertorriqueño Oscar López Rivera realizó hoy un homenaje póstumo al líder de la revolución cubana, Fidel Castro, en el cementerio Santa Ifigenia de la ciudad oriental de Santiago de Cuba, donde culminó un recorrido por varias ciudades de la isla.

López Rivera, que cumplió casi 36 años encarcelado en Estados Unidos, depositó flores ante el monolito que guarda las cenizas de Fidel Castro, fallecido el 25 de noviembre del pasado año.

"Cuba debe ser dichosa por esos hombres y mujeres que fraguaron su libertad y con ellos el pueblo cubano puede compartir en este lugar sus anhelos", afirmó López Rivera, quien visita la isla por primera vez.

Además, señaló que se siente "esperanzado" y con las "energías" necesarias para cumplir con su obligación como ciudadano, que es continuar la lucha por la independencia de Puerto Rico.

Durante su visita a Santiago de Cuba, el líder boricua tiene previsto conocer el museo enclavado en el antiguo Cuartel Moncada, que fue asaltado por Fidel Castro y un grupo de jóvenes revolucionarios en 1953, y recibirá el reconocimiento de las autoridades santiagueras.

Tras su llegada a La Habana hace una semana, López Rivera fue condecorado con la Orden de la Solidaridad, conferida por el Consejo de Estado de Cuba, y también recibió la Orden de la Solidaridad Mehdi Ben Barka, otorgada por la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina.

Su agenda en Cuba ha incluido encuentros con estudiantes universitarios y un recorrido por varias provincias, donde ha visitado centros culturales e históricos, como la casa natal de Fidel Castro en Birán (Holguín), y el Mausoleo donde descansa el guerrillero Ernesto Che Guevara, en Villa Clara, entre otros actos.

López Rivera se sumó en 1976 a las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN), una formación que en la década de 1970 cometió actos de sabotaje por la independencia de Puerto Rico, en especial en el área de Chicago, y a la que se le atribuyen cuatro muertes y ataques con explosivos.

El independentista fue detenido en 1981 y sentenciado a 55 años de cárcel bajo la acusación de conspirar contra el Gobierno de Estados Unidos, robo con fuerza y transporte de armas y explosivos con la intención de destruir propiedad gubernamental.

En enero de este año, el líder nacionalista fue indultado por el entonces presidente estadounidense, Barack Obama (2009-2017), tras permanecer más de 35 años encarcelado en Estados Unidos, doce de ellos en aislamiento, y permaneció bajo arresto domiciliario hasta mayo pasado.