Ciudad del Vaticano. El papa Francisco se saltó el domingo la lectura de la homilía de la misa del Domingo de Ramos, que estaba preparada, y la incertidumbre creció en el Vaticano por algo inédito que sólo había ocurrido con Juan Pablo II en 2005 cuando ya estaba gravemente enfermo y ante los próximos ritos de la Semana Santa.

Francisco recorrió la plaza de San Pedro en ‘papamóvil’ para saludar a los fieles y bendecir las palmas de esta celebración, pero apareció algo cansado y en el momento de la homilía decidió no pronunciarla y se hizo un largo silencio.

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Un colaborador se le acercó para ofrecerle unas gafas, pero él le dijo que no, sin que desde el Vaticano se haya dado alguna explicación a esta decisión.

En las últimas semanas, el papa ha preferido no leer los discursos y dejarlos a un colaborador debido a que se cansaba demasiado leyendo después de haber sufrido una gripe, como había reconocido, pero sí que pronunciaba los llamamientos al final de la audiencia general o en el ángelus.

Sin embargo no leer la homilía del Domingo de Ramos, aunque es una posibilidad prevista por los preceptos litúrgicos, nunca había sucedido.

A pesar de que el papa, de 87 años, arrastra estos problemas respiratorios, que ya se presentaron el pasado invierno cuando tuvo que ser ingresado justo antes de la Semana Santa, no ha cancelado ningún acto de su agenda y hoy se confirmaron todas sus audiencias.

En los próximos días tiene prevista la misa crismal del jueves por la mañana; el lavado de los pies el jueves por la tarde, en la sección de mujeres de la cárcel de Rebibbia; el viernes la misa de la Pasión del Señor y por la noche el Vía Crucis en el Coliseo; la vigilia pascual del sábado por la noche y la misa de Resurrección y la bendición urbi et orbi del domingo.

A pesar de que prefiere no leer los discursos para no cansarse mucho, la agenda para los próximos meses está llena, como la publicación de un documento de la Doctrina de la Fe con motivo del 75° aniversario de la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, los trabajos preparatorios para el Sínodo y el Jubileo y los encuentros con sus cardenales consejeros.

También tiene previsto un viaje a Venecia el 28 de abril para visitar el pabellón de la Santa Sede en la Bienal de Arte y también el viaje a Bélgica en otoño, y en un viaje que debería durar 13 días entre finales de agosto y principios de septiembre a Singapur, Timor Oriental, Papúa Nueva Guinea e Indonesia.

En una entrevista con el diario ‘Corriere della Sera’, el médico que ha operado a Francisco del abdomen, Sergio Alfieri, asegura que “el Santo Padre está bien para su edad y respecto a sus ocasionales dificultades respiratorias en las épocas más frías, también debidas a la anterior operación pulmonar a la que fue sometido hace muchos años”.

“El Santo Padre tiene la cabeza de una persona de 60 años y sigue gobernando el Estado del Vaticano sin problemas. Sin embargo, como es normal, tiene los achaques y molestias propios de una persona de 87 años que generalmente lleva una vida más tranquila y quizás se queda en casa frente al televisor. Pero él, no puede permitírselo”, agrega.

Franciso no pierde su sentido del humor y el sábado al recibir a los empleados de la televisión pública italiana RAI bromeó explicando que antes los pontífices usaban ‘la silla gestacional’ y que ahora él prefiere la silla de ruedas “que es muy práctica”.