Moscú. El presidente ruso Vladimir Putin rechazó el jueves los señalamientos de que el Kremlin estuvo detrás del envenenamiento de su principal enemigo político, el líder opositor Alexei Navalny, y acusó a las agencias de inteligencia estadounidenses de fomentar esas versiones.

Hablando durante su maratónica conferencia de prensa anual, que este año se hizo en videollamada, el líder ruso agregó que si el Kremlin hubiera querido envenenar a Navalny, habría completado la tarea.

“Si hubiera habido tal deseo, se habría hecho”, dijo Putin con una pequeña risa.

Navalny se puso mal el 20 de agosto durante un vuelo interno en Rusia, y dos días después lo llevaron en coma a Alemania para recibir tratamiento. Los laboratorios en Alemania, Francia y Suecia, y las pruebas de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas, establecieron que fue expuesto al agente neurotóxico Novichok, de la era soviética.

Las autoridades rusas han rechazado con vehemencia las acusaciones de participación en el envenenamiento.

El lunes, el grupo de investigación Bellingcat y el medio ruso The Insider publicaron un informe en el que alegaron que agentes del FSB —la agencia de seguridad interna de Rusia, que cumple las principales funciones de la antigua KGB— siguieron a Navalny durante sus viajes desde 2017. Dijo que los agentes tenían “entrenamiento especializado en armas químicas, Química y Medicina”, y que “estuvieron en las cercanías del activista opositor en los días y horas del tiempo en que fue envenenado”.

La investigación, realizada por Bellingcat y The Insider en cooperación con CNN y Der Spiegel, identificó a los supuestos operativos y laboratorios del FSB donde se fabricaban venenos como Novichok después de analizar metadatos telefónicos e información de vuelo. Mencionó dos casos en 2019 y 2020, en los que Navalny o su esposa Yulia sufrieron síntomas inexplicables.