
Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 18 años.
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Pristina (EFE).- El sistema político de Kosovo tiene su fundamento actual en la Resolución 1244 del Consejo de Seguridad de la ONU de junio de 1999, tras los bombardeos de la OTAN contra Serbia y el comienzo de la administración internacional provisional de la provincia serbia de mayoría albanesa.
Kosovo dispone de un Parlamento unicameral, con 120 escaños, de los cuales 20 son otorgados de forma automática y proporcional a las numerosas minorías kosovares, la mitad de ellos a serbios y el resto a turcos, bosnios, romíes y otros.
También, Kosovo tiene un Gobierno y un presidente, que elige el Parlamento para un mandato de cinco años.
El partido político más tradicional es la Liga Democrática de Kosovo (LDK), fundado en 1989 por el histórico líder del movimiento pacifista e independentista albano-kosovar Ibrahim Rugova, fallecido en enero de 2006.
Después de dominar durante los primeros ocho años de administración internacional la escena política de Kosovo, la LDK se vio relegada al segundo puesto en las elecciones parlamentarias de noviembre pasado por el Partido Democrático de Kosovo (PDK).
Este partido, liderado por el ex guerrillero y actual primer ministro, Hashim Thaci, surgió del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK, en sus siglas en albanés, o ELK, en español) y obtuvo un 35 por ciento de los votos en los comicios.
Del mismo movimiento rebelde, que se enfrentó a partir de la mitad de los años 90 a las fuerzas de seguridad serbias, surgió la Alianza para el Futuro de Kosovo (AAK), liderada por el ex primer ministro Ramush Haradinaj, quien está siendo procesado por crímenes de guerra en La Haya ante el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY).
Los dos partidos ex guerrilleros, irreconciliables enemigos políticos, disponen juntos de un 45 por ciento de apoyo electoral, mientras que la LDK sólo cuenta con el respaldo de menos de una cuarta parte de la ciudadanía.
El resto del espectro político de Kosovo está ocupado por la Alianza por un Kosovo Nuevo (AKR), fundada el año pasado por el multimillonario constructor Behgjet Pacolli, y la Liga Democrática de Dardania, una escisión del LDK.
La AKR cuenta con un 12 por ciento de respaldo electoral, mientras que la Liga obtuvo un 10 por ciento de los votos.
Los serbios, que son aproximadamente un cinco por ciento de unos dos millones de habitantes de Kosovo, boicotearon en su gran mayoría las elecciones kosovares para no dar legitimidad a la independencia.
Según se prevé, la misión administradora interina de la ONU en Kosovo (UNMIK) será sustituida por una misión civil y policial de la Unión Europea (UE).
La seguridad será garantizada por la Fuerza Internacional para Kosovo (KFOR), con unos 16.500 soldados, en su mayoría de la OTAN.
Además, existe un servicio policial local y el Cuerpo de Protección de Kosovo (TMK), una unidad de defensa civil formada por ex miembros del UCK, tras su disolución en septiembre de 1999.

