Kabul. El gobierno de los talibanes instó hoy a Estados Unidos a reabrir su embajada en Kabul, Afganistán, y retomar las relaciones diplomáticas con los fundamentalistas, que han multiplicado sus esfuerzos por conseguir el reconocimiento oficial de la comunidad internacional.

“Hemos invitado a Estados Unidos a venir y reabrir su embajada, y llevar a cabo trabajo consular y diplomático”, dijo el principal portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujahid, en una rueda de prensa en la capital afgana.

Mujahid afirmó que los talibanes transmitieron el mensaje a las autoridades estadounidenses en Doha, después de que Washington cerrase sus misiones diplomáticas en Kabul tras la captura de la capital afgana, el pasado 15 de agosto.

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“Queremos restaurar nuestras relaciones diplomáticas con todos los países, y Estados Unidos también tiene el derecho de venir a Afganistán”, dijo Mujahid.

El portavoz reiteró sin embargo la postura de los talibanes de no permitir la presencia militar de terceros países en Afganistán.

“Nunca permitiremos bases militares de ningún país, ni tampoco hay necesidad de algo así”, afirmó.

“Estados Unidos ya no tiene de qué preocuparse”, señaló, en referencia a la posibilidad de que organizaciones terroristas puedan usar el suelo afgano contra terceros países.

Mujahid llamó de nuevo a Washington y al resto de la comunidad internacional a liberar los casi 10,000 millones de dólares de fondos para Afganistán bloqueados tras la toma del poder de los insurgentes.

“Las sanciones impuestas sobre Afganistán deberían ser eliminadas y el suelo afgano ya no es una amenaza para ningún país”, dijo.

La invitación a reabrir la embajada estadounidense es un nuevo paso de los talibanes en sus intentos por lograr el por ahora esquivo reconocimiento oficial de la comunidad internacional.

“Somos parte del mundo y tenemos el derecho a ser oficialmente reconocidos”, lamentó Mujahid.

La comunidad internacional ha criticado la nueva administración de Afganistán, que no incluye mujeres y cuenta con pocos representantes de etnias no pastunes -la mayoritaria de los talibanes-, casi todos ellos en puestos secundarios o subordinados.

Al mismo tiempo, el país centroasiático se ha sumido en una grave crisis económica y humanitaria agravada por la toma de poder de los talibanes, y tanto la ONU como los países del G20 han acordado recientemente paquetes de ayuda.