Jesús Carpio, venezolano de 25 años de edad que residía junto con su familia en Orlando, Florida, fue asesinado a finales de febrero en el estado Guárico, en Venezuela, cuatro días después de haber sido deportado de Estados Unidos, informó Telemundo 31.

Familiares dijeron que Carpio llegó primero a San Juan y luego se trasladó a Tucupido. La noche de su llegada a esta última localidad salió a visitar a su abuela y a su padre, cuando hombres armados irrumpieron en el lugar y le dispararon.

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“Entraron unas personas, lo asesinaron, no sabemos quiénes son, no sabemos por qué, simplemente pasó”, relató un familiar al medio.

En el ataque, el padre del joven resultó herido de bala.

Las autoridades policiales en Venezuela investigan el móvil del homicidio.

Jesús Carpio había ingresado a Estados Unidos mediante el programa de parole humanitario y se encontraba en proceso de solicitud de asilo político.

La familia sostuvo que el caso refleja el temor que sienten muchos venezolanos exiliados ante la posibilidad de regresar al país. “Todos los que estamos aquí prácticamente estamos en la misma situación”, expresó un allegado.

Al joven lo detuvieron el 28 de enero durante una parada de tráfico al salir de su jornada laboral en el área de Gen City. Conducía con la licencia vencida, detalló Telemundo 31.

La Oficina del Alguacil del condado Polk indicó al medio que Carpio transitaba por la carretera 27 con la licencia y la placa del vehículo suspendidas. El informe policial señaló que admitió saber que su licencia estaba suspendida y que asumía el riesgo de conducir.

Enfrentó un cargo menor.

Aunque la familia pagó la fianza, lo transfirieron a otro centro de detención por orden de las autoridades migratorias. Según allegados, le dieron dos opciones: firmar la salida voluntaria o esperar entre ocho y 12 meses para comparecer ante un juez.

“Nos llamó desesperado diciéndonos que él no es ningún delincuente para estar tanto tiempo preso, y aun sabiendo la situación del país y todo el riesgo que corríamos, en su desesperación aceptamos que firmara su salida”, contó su hermana Girbelli Carpio.

En Orlando quedaron la esposa e hijos de la víctima.

Girbelli Carpio indicó que ella y otros hermanos también huyeron de Venezuela, después de recibir amenazas mientras trabajaban para una empresa estatal, y que temen regresar.