El expríncipe Andrés, hermano del rey Carlos III de Inglaterra, ha sido de nuevo acusado por una mujer de haber organizado en 2010 el viaje de una joven de 20 años para tener sexo con ella en su residencia del Royal Lodge, parte del complejo del castillo de Windsor.

La identidad de la mujer no ha trascendido, pero su abogado contó a la cadena BBC que en ese supuesto encuentro, el entonces príncipe y duque de York, ahora despojado de sus títulos, pasó la noche con la joven y al día siguiente la acompañó a tomar té en el mismo Palacio de Buckingham.

La emisora ha tratado de corroborar ese detalle en el libro de visitas de Buckingham, pero no ha sido posible al desconocerse el nombre de ella, según informó este domingo.

La fuente de la BBC es el abogado Brad Edwards, del bufete estadounidense Edwards Henderson, que representa a las cerca de 200 víctimas del pederasta Jeffrey Epstein, entre ellas Virginia Giuffre, quien aseguró con lujo de detalles que, cuando tenía 17 años, Andrés tuvo sexo con ella en al menos tres ocasiones y tres lugares diferentes, con intermediación de Epstein.

Andrés siempre lo ha negado, pero la cantidad de indicios en su contra -sobre todo, la demostrada cercanía entre Epstein y él durante años- hundió su reputación e hizo intervenir a su hermano el rey, que el pasado octubre le despojó del título de príncipe, el último que le quedaba, y le ordenó salir de su residencia del Royal Lodge.

Edwards añadió que su clienta está todavía considerando si presenta una denuncia formal contra Andrés, para la que contaría con varios mensajes que intercambió con el entonces príncipe antes de su traslado a Londres para una noche de sexo.

El primer ministro británico interviene en la polémica

La nueva acusación contra Andrés supone una capa más de las que se van acumulando en su contra: los llamados ‘papeles de Epstein’ revelaron este sábado unas fotografías en las que él aparece en una foto antigua (aparenta tener unos 40 años y hoy tiene 65) arrodillado en el suelo junto a una mujer a la que le toca el vientre, en lo que parece alguna especie de juego.

Además, esos documentos muestran lo que parece ser un intercambio de mensajes entre Epstein y Andrés en los que el multimillonario estadounidense le propone ‘enviarle’ a una joven rusa “inteligente, bonita, de fiar y que ya tiene tu e-mail”. A lo que Andrés aparentemente responde que estaría “encantado” de recibirla.

Tras publicarse estas fotografías y esos mensajes y ser recogidos profusamente por toda la prensa británica, el primer ministro Keir Starmer, de visita en Japón, fue preguntado por si Andrés debería ser llamado a declarar en Estados Unidos, como han reclamado varios legisladores demócratas en ese país.

“Las víctimas de Epstein deben ser la primera prioridad -dijo a los periodistas que lo acompañan-. Si él debe o no disculparse, eso es asunto suyo, pero en lo relativo a presentarse a testificar, siempre he dicho que quien tenga información, debe estar preparado para compartirla en la forma en que se le pida. No puede ser que estés enfocado en las víctimas y no estés listo para hacerlo”.

El abogado estadounidense que representa a las víctimas cree, por su parte, que la actitud de la Casa Real británica deja mucho que desear, pues permite a Andrés presentarse como un hombre sin recursos ahora que ya no tiene títulos ni propiedades a su nombre.

“La idea es que a la Familia Real le importan las víctimas y quiere hacer lo correcto. Lo que han hecho, simplemente quitar a Andrés sus títulos y nada más, tiene el efecto claramente contrario a lo que aseguran estar haciendo”, dice el letrado.

Mientras tanto, el expríncipe guarda silencio. Este sábado fue fotografiado montando a caballo en Windsor junto a otra persona mientras él mira fijamente a la cámara, consciente que todos los ojos están puestos en él.