Por unos $30,000...

Ése parecía ser el valor que tenía para Marino Antonio Pérez Félix la vida de su esposa Ileana López del Valle, a quien presuntamente mandó a asesinar por encargo, “porque lo tenía cansado”.

El viernes, el juez Edwin Ruiz González encontró causa para juicio contra Pérez Félix por los cargos de asesinato en primer grado, conspiración para cometer un delito y violación a la Ley de Armas.

Por el asesinato de la mujer, de 28 años, cumple una condena de 159 años Alexander “Gringo” Ortiz Díaz, quien ayer fue excarcelado para ocupar la silla de los testigos y declarar contra el autor intelectual de los hechos, quien permanece sumariado.

La mujer, madre de un pequeño de tres años, fue asesinada frente al menor mientras preparaba una avena en su residencia en el barrio Campanillas, de Toa Baja, en hechos ocurridos el 25 de junio de 2010.

Durante su testimonio, Ortiz Díaz relató cómo recibió de manos de Mariano múltiples pagos para acabar con la vida de su entonces esposa. Aun dentro de la cárcel, ya acusado del asesinato de la mujer, el electricista le continuaba enviando dinero para que no lo delatara ante las autoridades.

“Yo fui a matarla por un contrato de dinero con Mariano”, sostuvo Ortiz Díaz, de 26 años y con un extenso récord criminal que incluye violación a la Ley 54 y carjacking.

Ortiz Díaz relató que conoció a Mariano a través de su entonces pareja, quien a su vez era la madre de la primera hija de éste. Contó que un día, al escuchar a Mariano expresar lo “cansado” que lo tenía Ileana, se le acercó y le expresó que tenía una persona “que le podía hacer el trabajo”, a lo que aparentemente accedió.

Inicialmente, según Ortiz Díaz, su interés era simplemente sacarle dinero a Mariano debido a su adicción a sustancias controladas. Pero según fue pasando el tiempo y a lo complicado que se tornó el panorama, ya que Mariano le había otorgado una considerable suma de dinero, decidió él mismo cometer el crimen.

Pesó en esa determinación también una supuesta amenaza de Mariano contra su persona ante lo mucho que se había dilatado en cumplir el acuerdo. “Me asusté, pensé que iba a pagar en verdad para matarme a mí y decidí ir a matar a Ileana”, sostuvo ante el magistrado.

Los hechos los cometió acompañado de un amigo quien lo llevó al lugar mediante engaño, diciéndole que irían a cometer un robo.

Contó que, aquella mañana del 25 de junio, entró a la casa de Ileana, se la encontró de espalda en la cocina, le hizo dos disparos y salió corriendo de la casa al percatarse de que había un menor en el interior.

A pesar de que no le informó a Mariano sobre su intención de cometer el asesinato personalmente, luego del suceso lo llamó y, horas después, el hoy acusado, presuntamente tras comprobar lo ocurrido, le depositó $1,000 más en una cuenta bancaria.

Pero, ¿por qué inculpar a Mariano dos años despúes de los hechos?. Ortiz Díaz sostuvo en sala que desde el inicio dijo que el hombre estaba implicado, versión que corroboró en la silla de los testigos el agente Ramón Rosado.

“En verdad, me arrepiento de lo que hice. Yo lo había dicho, pero no hicieron na”, comentó Ortiz Díaz.

“Lo dijo desde el principio, pero entendíamos que faltaba información por corroborar, pero siempre estuve en comunicación con fiscalía”, señaló el uniformado.

De hecho, el testimonio del policía fue fundamental. Señaló que las llamadas entre las partes se confirmaron a través de registro a los números telefónicos obtenidos mediante subpoena, así como las transacciones bancarias realizadas, incluida la del día de los hechos por $1,000.

“(Mariano) aparece frente a un teller depositando dinero a esa cuenta”, detalló el agente al asegurar que no se ha hecho ningún acuerdo con el convicto, sino que sus expresiones han sido emitidas “libre y voluntariamente”.

También se sentó en el estrado la madre de Ortiz Díaz, Minerva Marrero, quien abundó sobre las transacciones económicas entre Mariano y su hijo.

La lectura de sentencia fue pautada para el 1 de junio. El juicio iniciará el 9 de julio.