Ponce. La abuela materna de Arelis Suárez Santiago, primera víctima fatal por violencia doméstica de este año, declaró esta mañana que Félix Ramos Domínguez golpeó a su nieta con un archivo antes de apuñalarla la madrugada del pasado 23 de enero en Juana Díaz.

La mujer, de 70 años de edad, testificó en la vista preliminar contra Ramos Domínguez que se lleva a cabo en la sala 403 del Tribunal de Ponce ante el juez Angel Llavona. Antes lo hizo José Suárez Hernández, padre de la víctima.

La testigo dijo que llegó a su casa en la comunidad Cristina, donde también vivía Arelis con sus dos hijos de cuatro y nueve años de edad, pasada la medianoche de aquel día y que luego de tomarse unas pastillas se acostó a dormir. Arelis se había mudado con ella durante las festividades navideñas.

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Posteriormente, Arelis la despertó para decirle que llamaría a la Policía porque Ramos Domínguez estaba en el exterior de la vivienda. En ese momento, el hombre metió una mano por la ventana del cuarto de la abuela y esta le agarró el  brazo, relató a preguntas de la fiscal Natalia Zambrana Quintana.

“Le decía mi amor, mi amor, ¿por qué me estás haciendo esto si esta mañana estábamos juntos en la iglesia?”, dijo la testigo en referencia a lo que decía el imputado.

Luego Ramos Domínguez dio la vuelta, golpeó la puerta y entró a la vivienda. Arelis, su abuela y los niños estaban juntos en una habitación. El menor dormía.

“Yo me le fui de frente, lo agarré por el suéter para que no me la tocara. Arelis estaba en el cuarto pegada a un archivo y hablando por teléfono (con la Policía)”, describió la abuela.

Arelis intentó bloquear la puerta con el archivo y una mesa de noche, pero el agresor las movió para entrar al cuarto. En ese proceso, también empujó a la abuela y esta cayó al suelo.

“La cogió a ella por el pelo y empezó a darle con el archivo. Y le daba y le daba”, indicó la testigo al precisar que Arelis recibió los golpes en la cara.

Simultáneamente, el niño mayor “gritaba, le gritaba que la dejara, que no le diera más nada”.

Después el imputado salió del cuarto y al regresar el niño le gritó a la bisabuela “mamá, salte, que tiene un cuchillo”.

“Ahí fue que empezó a darle con el cuchillo. Se veía que estaba apuñalándola con un cuchillo”, aseveró la abuela, quien dijo que no pudo intervenir porque no logró ponerse de pie.

Luego del ataque, el imputado escapó del lugar en el vehículo de la víctima y la abuela salió a pedir ayuda de una vecina.

El contrainterrogatorio de la defensa se llevará a cabo esta tarde.

La vista preliminar comenzó con el testimonio de José Suárez Hernández, padre de Arelis, quien señaló que el 5 de septiembre de 2016 la Policía Municipal le llevó a su hija a su casa, también en la comunidad Cristina, luego de una situación “donde hubo de violencia”. Al día siguiente, dijo el padre, acudieron a pedir una orden de protección, la que se le expidió. Durante un periodo de tres meses y medio, su hija y nietos vivieron con él, hasta que en Navidad se mudaron a casa de la abuela materna de Arelis.

A preguntas del abogado de defensa, Javier Ciordia González, el testigo aseguró no haber visto juntos a su hija y al imputado durante la vigencia de la orden.

Ramos Domínguez enfrenta cargos de asesinato en primer grado, maltrato a menores, maltrato a persona de edad avanzada, escalamiento agravado, vehículo hurtado y violación a la Ley 54. Al momento se encuentra preso en la cárcel Las Cucharas en Ponce, tras no pagar una fianza de $3 millones.