El Ministerio Público y la defensa de Elvia Cabera Rivera acusada por el crimen a puñaladas de Gabriela Nicole Pratts Rosario, en la madrugada del 11 de agosto de 2025 en el Desvío Roberto Colón, en Aibonito, estipularon este viernes cuatro testimonios e imágenes de cámaras de seguridad como evidencia.

La próxima vista fue pautada para el miércoles 1 de julio, por el juez Luis S. Barreto Altieri, tras la fiscal Miriam Nieves Vera, notificarle que tenía una emergencia familiar.

El próximo testigo será el menor que resultó herido el mismo día de los hechos. A su salida de sala la licenciada Mayra López Mulero quien encabeza la defensa de Cabrera Rivera opinó que no espera nada de su interrogatorio. “No mucho, por decir nada”.

La fiscal Silda M. Rubio Barreto indicó que hasta el presente, se han estipulado un total de 45 testigos y tienen de 10 a 12 testigos para declarar.

Se estipuló el testimonio de Jackeline Arroyo, madre de Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, quien la acompañó durante la entrevista en el cuartel de distrito de Aibonito, ante la fiscalía donde le tomaron una declaración jurada y el 20 de agosto de 2025 entregó su teléfono celular de su hija para la extracción de unos mensajes, detalló la fiscal.

También se admitió lo que declaró el sargento Arnold García Ortiz, supervisor de la División de Homicidios del CIC de Aibonito quien el 11 de agosto de 2025, quien diligenció una citación para que la coacusada Anthonieska Avilés Cabrera compareciera a la comandancia de Aibonito el 25 de agosto de 2025 a la 1:30 p.m. La citación se tramitó a través del trabajador social César Miranda, del Departamento de la Familia.

Se estipula que con relación a la cadena de custodia de un pantalón mahón y un teléfono celular que le pertenecían a Mariatny Avilés Rodríguez, este lo recibió el 16 de diciembre de 2025 de parte del agente Ida Hernández, quien lo extrajo del cuarto de la defensa para mostrarlos a los abogados de la defensa.

También se aceptaron las declaraciones del agente Jesús Pérez Rivera y Jayson Rodríguez Collado, ambos sobre el asunto de la cadena de custodia.

Vídeos extraídos de las cámaras de seguridad del hospital Menonita en Aibonito también se marcaron como evidencia del pueblo por estipulación de las partes.

El miércoles, el juez admitió como evidencia la declaración ofrecida por la testigo Figueroa Arroyo, de 18 años, en la que alegó que la hija de Cabrera Rivera, Antonieska Avilés Cabrera, quien enfrenta los mismos cargos en un proceso separado, presuntamente le confesó unos 15 minutos después de los hechos, “asustada y preocupada”: “‘¡Gaba, Gaba la apuñalé!’... Ella me enseñó las manos y tenía cortaduras y estaba llena de sangre.” No le mostró ningún objeto punzante, ni mencionó a quién agredió.

Narró que la conversación surgió cuando llegaron a los predios del negocio La Placita Martínez para abordar el carro de Cabrera Rivera, mientras se encontraban a unos ocho pies de distancia de la acusada al otro lado de la carretera.

El juez también aceptó los mensajes compartidos por la aplicación de TikTok que tuvieron pasadas las 3:00 de la madrugada del 11 de agosto, al enterarse de la muerte de Lela en la que Antho le hace la advertencia: “tú vas a hacer lo que mami te diga” y ella le preguntó “¿Y tú? “. La respuesta fue: “tú, simplemente, vas a hacer lo que mami te diga shhh (lo que interpretó como que debía callarse)”, ella respondió “vale”. Inicialmente la información se hizo pública durante la vista preliminar contra Avilés Cabrera el 12 de febrero.

La joven respondió que ni cuando iban en el automóvil, ni a su llegada a la residencia ni siquiera por otros medios habló con Cabrera Rivera.

“Basta que se trate una declaración hecha por una persona que actuaba en común acuerdo en la realización de un acto con la parte contra quien se ofrece. El tribunal concluye que el Ministerio Público probó con preponderancia de la prueba que hubo un designio común, que las manifestación y admisión se hicieron durante el curso de la conspiración”, argumentó el juez.

Respondió en el recontrainterrogatorio que la última persona que vio agrediendo a Lela fue a Anthonieska.

Del cuestionaron del abogado defensor, Yan Carlos Maysonet Hernández, se dio a conocer que la joven se le hicieron las advertencias en ley como posible sospechosa de la comisión de alguna conducta incorrecta.

Maysonet Hernández, durante su interrogatorio intentó establecer que en la primera entrevista el día de los hechos, no declaró que Anthonieska le hubiese dicho la confesión con la frase “la apuñalé” y no fue hasta que le leyeron las Advertencias Miranda (son los derechos obligatorios que la policía debe leerle a un sospechoso antes de interrogarlo bajo custodia), que al día siguiente en su declaración jurada que así lo testificó.

A su vez, la joven rechazó que ella o sus padres firmaran algún documento que certificara algún acuerdo de inmunidad a cambio de no radicarle cargos. Aceptó que renunció a su derecho a ser representada por un abogado.