El sacerdote suspendido, Israel Berríos Berríos, quien en la mañana de este martes fue arrestado por las autoridades federales, firmó una declaración en la que aceptó haber cometido un acto de pedofilia mientras era párroco de la iglesia San José de Aibonito.

Así lo reveló a este diario el obispo de Caguas, Rubén González. “Tenemos certeza moral de que el hecho se cometió. El mismo sacerdote lo admitió”, sostuvo el líder de la Diócesis de Arecibo.

 González se limitó en ofrecer detalles del caso, como deferencia a la investigación en curso por parte del Departamento de Justicia y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés).

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 No obstante, informó que el caso llegó a su atención a finales de enero de 2013 por “una tercera persona”. Dijo que, de inmediato, se comunicó con la víctima, que hoy en día es un adulto, para corroborar los hechos.

La víctima, según dijo el obispo, “es miembro de la parroquia de San José de Aibonito”, donde ocurrieron los hechos.

González no reveló la edad que tenía el menor ni el año en que ocurrió la presunta agresión sexual. No obstante, El Nuevo Día reveló que los hechos imputados ocurrieron entre el 2007 y 2008 con un menor que para ese entonces tenía 14 y 15 años.

“Quizás las personas se preguntan si nos dimos cuenta. Y, no, nos dimos cuenta”, aceptó el líder de la Iglesia Católica.

Dijo que, tras corroborar con la víctima y enfrentar al sacerdote, se le suspendió de inmediato de sus funciones. “En ese mismo momento que me entero, se le suspende. No se le asignó ningún trabajo pastoral”, precisó.

 Añadió, de paso, que “basta un solo caso, que el sacerdote haya cometido un acto de pedofilia, para ser expulsado del ministerio sacerdotal”.

Posterior a la aceptación inicial de los hechos, el obispo explicó que se emprendió una pesquisa más profunda y Berríos Berríos firmó la declaración en la que acepta los hechos. Todo el expediente se envió a la Congregación de la Fe en la Santa Sede para que procesara la expulsión del religioso de la Iglesia Católica. 

“Él aceptó inmediatamente los hechos, por eso es que se envió a Roma” para procesar la expulsión, reiteró González al detallar que todavía esperan por una respuesta de la Santa Sede para culminar el proceso de expulsión.

Por otro lado, explicó que el documento “no se presentó a la Fiscalía, porque la persona, que ya era mayor, pidió la confidencialidad”.

González aceptó que cuando trascendieron los casos de pedofilia en la Diócesis de Arecibo, a principios de este año, el Departamento de Justicia le solicitó la información del sacerdote que habían investigado en su diócesis.

 “Llamé a la víctima y le informé si autorizaba a entregar el informe, aceptó, y eso hicimos. A partir de ahí comienza el Departamento de Justicia a investigar”.

No descarta otras víctimas

Entretanto, el obispo indicó que hasta el momento no se les ha referido ningún otro caso que involucre a Berríos Berríos. No obstante, comentó que ahora que salió públicamente el caso, “exhorto que si hay otra persona afectada, que lo manifieste, que no se quede callada”.

Además, clarificó la razón por la que Berríos Berríos era párroco de la iglesia San Andrés Apóstol, del barrio Quebradillas de Barranquitas al momento de su suspensión y no de la iglesia San José de Aibonito, donde ocurrieron los hechos. Sostuvo que se debió a que cada seis años suele hacer traslados de los religiosos.

Por esta razón, reiteró en varias ocasiones que, inmediatamente conoció del acto de pedofilia, suspendió al sacerdote.

“Que se sepa que en ningún momento amapuché, ni trasladé. Inmediatamente, actúe... Insistimos que en la Iglesia Católica no amapuchamos ni escondemos”, manifestó González.

 El obispo también aprovechó para pedir disculpas a nombre de la Iglesia Católica de los actos que dijo cometió Berríos Berríos contra un menor de edad.

 “Le pido perdón una vez más a la feligresía. Lamento profundamente el dolor que esto haya podido causar a la persona, a las comunidades. A veces suceden estas cosas. No me quiero justificar, pero hay gente que vive una doble vida y en el caso de los pedófilos, tenemos que entender que son personas enfermas. Por desgracia, la iglesia no está exenta. Es doloroso... Esto causa un dolor profundo, desasosiego”, se sinceró.

 Ahora que el caso sale a la luz pública, González reveló que la diócesis realizará un impacto comunitario en ambas iglesias en que Berríos Berríos predicó.

“Tengo un protocolo de reuniones comunitarias, de diálogo con las personas de las parroquias”, adelantó.