Asesinan a joven púgil “El Puma”
Murió a consecuencia de una herida que recibió en la nuca. (Ve vídeo)

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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El púgil Juan González Vázquez, conocido como “el Puma”, sólo tenía 21 años y un futuro prometedor en el boxeo. Pero, fue asesinado el martes mientras transitaba en su motora por la avenida Sabana Seca, en Toa Baja. Es un crimen que consternó no sólo a su familia, sino también al mundo del boxeo y a su fanaticada.
Ayer mismo, dos hermanos, primos del autor intelectual de la masacre del negocio la Tómbola, figuraron entre los cuatro arrestados, entre ellos un adolecente de 17 años, como sospechosos del crimen.
Junto con González Vázquez viajaba como pasajero Javier Pérez Santiago, de 23 años, cuando fueron tiroteados por los ocupantes de un auto compacto que salían disparando a mansalva de la calle Los Magos y los persiguieron.
Pérez Santiago recibió un impacto de bala en la pierna izquierda, mientras que el Puma murió de madrugada en el Centro Médico de Río Piedras a consecuencia de una herida que recibió en la nuca.
El agente Ónix Tarrax, de la División de Arrestos Especiales de Bayamón, informó que un confidente los condujo a una residencia del sector Los Guavá, del barrio Cerro Gordo, de Bayamón. Allí fueron arrestados los hermanos de 17 y 20 años, familiares del convicto Alexis Candelaria Santana, de 39 años, alias “Alexis el Boxeador”, acusado por violación a la Ley de Armas en el foro federal y vinculado con la Masacre de La Tómbola, en octubre de 2009, en la que asesinaron a ocho personas, una bebé por nacer e hirieron a 21 clientes. “No están relacionados con Alexis Candelaria; son de esa familia”, aclaró Tarrax.
Pero, la información que ha circulado en Toa Baja apunta a que “Alexis el Boxeador” habría dado instrucciones desde prisión a los pandilleros para que defendieran los puntos de drogas que aún opera en el barrio Sabana Seca.
A los detenidos se les ocuparon dos pistolas calibre .40, una marca Glock y otra falsa o de juguete, un rifle AK-47, con sus dos cargadores, un cargador de balas calibre .357 y unas 45 balas calibre .40 y de rifle, chalecos antibalas y una granada de juguete.
La descripción de estas armas es compatible con los casquillos ocupados en la escena, donde se levantaron 17 casquillos .40 y siete de rifle AK-47, los cuales serían analizados en el laboratorio de balística del Instituto de Ciencias Forenses (ICF) para verificar su compatibilidad.
“Estamos en investigación, simplemente la información que nos llega es que se relacionan estas personas con ese tiroteo”, declaró el agente.
Además, se ocuparon 59 decks de heroína y 16 bolsitas de cocaína con sellos de la caricatura del “Pájaro Loco”, distintivo de los puntos de drogas de la barriada La Perla en el Viejo San Juan, que durante años la ha distribuido en Toa Baja.
La inspectora Nívea Collazo, directora de la Rama Investigativa, indicó que mediante entrevistas a los testigos y ruedas de confrontación intentarán identificar a los detenidos y corroborar si están vinculados con la balacera.
“Nos han informado hasta ahora que (el herido de bala) no está vinculado con ningún delito”, aclaró Collazo al referirse a la condición de salud de Pérez Santiago, quien recibió una herida de bala en la pierna izquierda y fue dado de alta.
La familia de el Puma trataba de lidiar ayer con la desgarradora noticia del asesinato.
Carlos González, padre del boxeador, dijo que no conoce a Pérez Santiago. El compungido progenitor de el Puma lo describió como un hombre servicial. “Juan siempre fue un muchacho bueno que ayudaba al que fuera. Era un hombre de la comunidad. Desde pequeño siempre fue inquieto, siempre estaba activo, haciendo algo, y no le decía que no a nadie”, dijo muy afectado.
Su hermano, Carlos González, hijo, relató que Juan siempre estaba presto a ayudarlo cuando más lo necesitaba.
“Inclusive, él me prestaba el carro a mí a cada rato para ir a trabajar. Me decía: ‘llévatelo, y si tienes le echas gasolina, y si no, no hay problema’. Juan siempre fue de los buenos y la realidad es que no me explico lo que pasó y por qué pasó”, sostuvo González, hijo, sin poder detener sus lágrimas mientras lo recordaba.
Según González, padre, éste vio a su hijo cerca de las 3:00 p.m. del martes mientras salía de la casa en Toa Baja.
“Su mamá (Alicia Vázquez) le preguntó que para dónde iba, y Juan le contestó que le dejara el aire prendido, que venía rápido. Él llegó en el carro, pero se fue en la motora”, indicó su progenitor.
De hecho, González, padre, dijo que siempre tuvo la preocupación de que Juan se accidentara mientras utilizaba su motora y tronchara antes de tiempo su carrera en el boxeo profesional. “'Él tenía su carro y la motora, con la cual siempre se pasaba dando vueltas por ahí. Siempre le decía que no andara en la motora, pues si te caes y te rompes una mano o una pierna, ahí acabó tu carrera. Le decía que andara en el carro. La motora estaba dañada, pero él vendió un segundo carro que tenía y no hace mucho sacó la motora de donde estaba… y mira lo que pasó. Él andaba en el carro, lo dejó en la casa y se montó en la motora”, relató el progenitor de Juan.
Alicia Vázquez, madre del boxeador, se observaba devastada y no pudo expresarse.

