Las autoridades no radicarían este 1 de enero cargos criminales contra los dos sujetos que permanecían bajo su custodia como sospechosos de estar involucrados en el asesinato de un turista en la madrugada del pasado 30 de diciembre en el Viejo San Juan, toda vez que no habían podido completar la investigación que están realizando en torno al crimen.

De acuerdo con la información ofrecida en horas de la tarde de este jueves por la Oficina de Prensa de la Policía, la capitana Wanda Torres, directora interina del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de San Juan, indicó que el caso conlleva un poco más de investigación. Por ende, trascurrido el periodo de 36 horas sin haberse radicado cargos contra los dos hombres que permanecían detenidos, estarían dejándolos en libertad por el momento y citándolos posteriormente. No se precisó para que fecha sería esa citación.

El dúo fue detenido poco después del crimen por agentes de la Policía Municipal de San Juan, junto a otras tres mujeres, dos de ellas menores de edad.

Las tres mujeres ya habían sido liberadas con anterioridad, aunque también serían citadas como parte de la pesquisa.

Los dos hombres, en cambio, continuaron detenidos y, según indicó la capitana Torres, “se les habían leído las advertencias” de ley, lo que en efecto los colocaba como sospechosos.

Además, aunque al momento no se han dado a conocer sus nombres, sí se informó que uno de ellos es un joven de 20 años residente en Luquillo que tiene expediente criminal por sustancias controladas en un caso del 2025.

El pasado miércoles, el director interino del Centro Metropolitano de Investigaciones y Denuncias (CMID), del Departamento de Justicia, el fiscal Edmanuel Santiago Quiles, había dicho a Primera Hora que la investigación estaba adelantada, pero que continuaban trabajando para poder “presentar un caso sólido en el tribunal, que pueda sostenerse más allá de duda razonable”.

Aceptó que, en ese momento, todavía faltaban unas entrevistas por hacer, prueba por incautar, así como unos resultados que debía entregar el Instituto de Ciencias Forenses (ICF), entre ellos la autopsia del occiso.

La víctima del asesinato fue identificada como Nathan Joel Castro, un turista de padre puertorriqueño que había llegado procedente del estado de Florida y estaba celebrando su cumpleaños.