Aguadilla. Lloraba mucho y no la dejaba dormir. Esa es la insensible justificación ofrecida por una madre maltratante sobre la muerte de su hijo, un bebé de solo 16 meses de nacido al que mató asfixiándolo despiadadamente.

En un caso descrito como “dramático”, “espeluznante” y que ha conmovido a las ramas investigativas y judiciales de esta región, una madre de 30 años con récord de maltrato de menores en Estados Unidos y Puerto Rico fue acusada de asesinar a su bebé de año y cuatro meses en hechos que se remontan al 27 de mayo de 2008 en una barriada de la zona urbana del pueblo de San Sebastián.

La fiscal Zullirma Méndez radicó los cargos de asesinato en primer grado contra Elizabeth González Olavarría, a quien se le imputa haber asfixiado a su bebe Ángel Gabriel González, luego de una investigación que duró cerca de cinco años a cargo de la agente Adaliz Rosario, de la Unidad de Homicidios del CIC de Aguadilla, y los resultados científicos de la autopsia que realizó el patólogo forense Javier Serrano.

Al preguntarle por qué había salido llorosa de la sala del juez Rafael Ramos Sáenz, la fiscal Méndez dijo que le impactó dramáticamente la manera en que ocurrieron los hechos que se le imputan a González Olavarría, a quien se le impuso una fianza de $5 millones por el asesinato de su bebé Ángel Gabriel.

“Lo que sucede es que es un caso triste y traumático. Yo soy madre de un menor y, al ver las fotos y el proceso de investigación, de verdad que me conmueve”, dijo la fiscal Méndez, luego que el juez Ramos Sáenz –quien se asegura también se afectó en la vista de arresto– le impusiera la millonaria fianza, una de las más altas en esta región judicial en muchos años.

Incluso, Primera Hora pudo observar cuando el juez abandonó la Sala de Investigaciones del Centro Judicial de Aguadilla con los ojos llorosos, por lo impactado que quedó con el dramático caso que tuvo ante su consideración.

El teniente Eduardo Rivera y el sargento Juan Báez, que supervisaron la investigación, dijeron que la misma duró muchos años por todo el tiempo que tomó el análisis del caso, la evidencia levantada en la escena, el protocolo y análisis científico por parte del Instituto de Ciencias Forenses, entre otras cosas.

La vista preliminar contra González Olavarría quedó señalada para el próximo 20 de marzo en la sala 402 del Centro Judicial de Aguadilla.

La acusada salió llorosa del tribunal y dijo que no entendía por qué se le imputaba el asesinato de su bebé, el menor de unos siete hijos que tuvo, cuyas custodias le fueron retiradas por las autoridades debido a su expediente de maltrato de menores. Incluso hay un caso en el condado de Orange, en el estado de Florida, en que uno de estos quedó parapléjico, según el expediente que se levantó en la Fiscalía de Aguadilla.

“Un padre le dio un tiro en la cabeza y le dieron 10 por ciento y lo soltaron, y a mí me ponen $5 millones de fianza”, dijo González Olavarría a Primera Hora antes de que fuera fichada e ingresada en la cárcel de mujeres de Vega Alta.

Indicó que quien maltrataba al menor era su ex pareja, a quien identificó como Johary Barreto Padua, quien será utilizado como testigo de cargo en su contra y a quien los vecinos de la barriada Pueblo Nuevo de San Sebastián, donde vivió la pareja, describieron como un joven que se preocupaba y cuidaba al menor, mientras la madre se ausentaba del hogar en horas de la noche.

“Esto es una burla, yo estoy dispuesta que, si me dijeran negligencia, está bien, pero decirme que yo hice algo así (asesinarlo) es injusto”, dijo llorosa la imputada al asegurar que, cuando llegó a la residencia esa noche, el bebé estaba durmiendo y en la mañana siguiente me encontré con eso, (su muerte)”, dijo en su relato sobre lo que asegura ocurrió con el pequeño Ángel Gabriel.

Pero sus vecinas inmediatas, Elba Iris Cabán y Rogelia Márquez –quien le arrendaba los bajos de la vivienda de dos plantas–, la describieron como una madre que no se preocupaba por sus hijos y salieron en defensa del padrastro, que era quien los cuidaba.

“Como a las dos o tres de la mañana, yo escuché que el nene jimiqueó y pensé que era como si lo hubiese asfixiado, y como de día lo tenía todo el tiempo durmiendo con la Benadryl, porque una vez el bebé tiró los potes por la ventana y apareció en el callejón allí”, expresó Cabán al destacar que, cuando supo de la muerte, lo sintió como si hubiese sido un nieto.

Aseguró que ella presintió que el bebé un día aparecería muerto porque ella (Elizabeth) lo maltrataba. “Hoy yo duermo más tranquila al pensar que hay una menos (mala madre) en la calle”, añadió.

“Yo no me explico cómo hay personas que pueden hacer una cosa así, una madre, porque un hijo es lo más que se quiere en el mundo”, dijo, por su parte, doña Rogelia al destacar que meses después del incidente Elizabeth se mudó de la residencia que le tenía alquilada y no supo más de ella.