Después de casi tres horas de deliberación, las nueve mujeres y los tres hombres hombres que determinarán si la empleada doméstica Aida de los Santos Pineda es culpable o no del asesinato de su jefa Georgina Ortiz Ortiz, se retiraron a descansar la noche del miércoles sin emitir un veredicto.

A las 8:50 p.m., la jueza Eloína Torres Cancel, del Tribunal de San Juan, ordenó la entrada de las partes y del jurado al salón de sesiones para decretar un receso. El jurado regresará a deliberar este jueves a las 9:00 a.m.

Pero ante el anuncio de la jurista, la presidenta del jurado, Lidia Pérez, informó a través de un alguacil que el jurado se encontraba cerca de un veredicto.

"No hay presión de tiempo para tomar una decisión", afirmó la magistrada al despedir a los jurados, quienes abandonaron el salón de sesiones escoltados por alguaciles para dirigirse al hotel, donde permanecerán aislados hasta que culmine el proceso de deliberación.

De esta forma el jurado concluyó una larga jornada que empezó a las 9:36 a.m. cuando escuchó una entrevista hecha al guardia seguridad Oreste Navarro el 17 de agosto del 2010, unas horas después de que el exjuez asociado del Tribunal Supremo, Carlos Irizarry Yunqué, encontró el cuerpo de su esposa en el suelo del apartamento que compartían en el condominio Laguna Terrace en el Condado, San Juan.

Entonces, la fiscal Elba Acevedo Pérez inició su argumentación final repasando las incongruencias en las versiones de los hechos que ofreció la acusada y que revelan que estuvo presente en el apartamento cuando murió la víctima.

Mencionó que De los Santos Pineda llamó a su amigo Silvio Hidalgo a las 5:31 p.m. para comentarle que habían matado a su jefa, pero que en ese momento la Policía desconocía del suceso y todavía no había trascendido públicamente la noticia de la violenta muerte de Ortiz Ortiz.

Fue a las 5:44 p.m. que el sistema 9-1-1 recibió la llamada del vecino Frank Funtané informando del crimen después que Irizarry Yunqué encontró el cuerpo de su esposa al regresar de dictar sus cursos en la universidad.

También puntualizó en que el 20 de agosto, la acusada ofreció a la compañera de su nieto, Marangeli Merced Negrón, detalles de la forma en que murió su jefa previo a que las autoridades recibieran el análisis y las conclusiones del patólogo Carlos Chávez.

Ese conocimiento sobre las circunstancias de la muerte, machacó la fiscal, surgió porque la acusada participó en el asesinato de su jefa y permitió la entrada al apartamento de la persona que la ayudó a cometer el crimen.

En su exposición, Acevedo Pérez también enfatizó a los jurados que no podían creer una versión de los hechos que "nadie puede creer" al recordar que ese 17 de agosto, De los Santos indicó que regresó al apartamento y que fue Ortiz Ortiz quien supuestamente le abrió la puerta mientras se tapaba el cuello ensangrentado con una toalla. En esa versión, la víctima supuestamente le dijo: "Carlos me tendió una trampa, vete".

Con la herida que recibió, que cortó su laringe y sus cuerdas vocales, la víctima no podía hablar, según los dos patólogos que declararon en el juicio.

En torno al cuchillo, Acevedo Pérez indicó que la huella en el arma consigna que la acusada arregló la escena para simular un suicidio.

A tono con esa teoría, resaltó que la acusada "convenientemente" empezó a realizar expresiones en torno a una supuesta preocupación porque su jefa le había comentado que quería suicidarse.

La fiscal, además, reconoció que no tenía un caso perfecto y aseguró que investigaron al exjuez, en un intento por aplacar los señalamientos de la defensa.

"Si hubiera prueba (contra Irizarry Yunqué), estaría aquí al lado de la acusada enfrentando el proceso", aseguró Acevedo Pérez, mientras en el segundo banco el hijo de la víctima, José Palau Ortiz, seguía el proceso junto a su esposa e hijo.

La defensa enfila sus cañones contra el exjuez

En su turno de informe final, Aarón Fernández Flores, uno de los abogados de De los Santos, hizo énfasis en los errores cometidos en la investigación y enfiló sus cañones al esposo de la víctima, a quien aseguró que el Estado no quiso tocar "por su poder y sus influencias".

También afirmó que nunca fue la intención de la defensa manchar la reputación de la víctima y que sus interrogantes respondían a ángulos que los investigadores del caso no quisieron explorar.

"Este es el caso de los no: "no se hizo, no se pudo"", apuntó el abogado al mencionar las excusas que ofrecieron diversos testigos para explicar por qué no se usó luminol en la escena o no se investigaron a todas los obreros que trabajaron en el condominio el día de los hechos.

Fernández Flores describió al exjuez como el "gran ausente" porque el ministerio público no lo sentó como testigo, pese a que encontró el cuerpo de su esposa.

En un ataque frontal al exjuez, apuntó que este no llamó al 9-1-1 tras encontrar el cuerpo de su esposa y que ni siquiera lo tocó para saber si estaba viva o muerta.

Ofreciendo motivaciones para el crimen, destacó que fue Irizarry Yunqué el primero en postular que la muerte de su esposa se trató de un suicidio y que la pareja enfrentaba problemas matrimoniales y por el manejo del dinero.

Insistió en la desigualdad en el trato que recibió la acusada y el exjuez. En el caso de su clienta, se cuestionaron todas sus movidas y expresiones, pero con el exjuez y exfiscal siempre se trató con deferencia y distancia.

"Ni la salida, ni la coartada se investigó bien", reiteró el letrado.

También mencionó que la forma en que asesinaron a Ortiz Ortiz con una herida que provocó que muriera lentamente revelaba pasión y coraje.

Como parte de su exposición, afirmó que De los Santos no tenía motivación para matar a su jefa y que la persona que cometió el crimen arregló la escena para inculparla.

Insistió en que la investigación del crimen se trabajó con "chapucería" o con ineptitud.

Además, atacó la credibilidad del patólogo y sus conclusiones sobre la forma y la hora de muerte de la víctima.

"La quieren enroscar en un sitio que no encaja", insistió el abogado.

En torno a la huella, apuntó que esa huella en la presunta arma homicida se realizó previo al crimen y que era normal que hubiesen huellas de De los Santos porque trabajaba en el lugar.

Subrayó también que existe evidencia que demuestra que otra persona cometió el delito como el material biológico que se encontró debajo de las huellas de la víctima y que pertenece a dos o más personas.