Caso de violencia de género en Fajardo desencadena en múltiples muertes
La hija de la fallecida se vio involucrada en un accidente de tránsito mientras se dirigía hacia la escena del doble crimen.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Transcurridas 11 horas del crimen de una madre y su hijo en medio de un incidente de violencia de género en el caserío Pedro Rosario Nieves de Fajardo, el sospechoso de tales muertes fue asesinado, presuntamente, por vecinos del lugar, este sábado por la tarde.
Una llamada anónima alertó a la Policía de que vecinos del residencial atraparon a Miguel Asencio Ayala en un restaurante de comida rápida cercano, lo golpearon y se lo llevaron para el caserío, donde lo ultimaron en venganza por el asesinato de su pareja, Janet Quiñones Torres, y el hijo de esta, Gabriel Molina Quiñones.
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La capitana Sharon Ruiz, directora del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) del Área de Fajardo, informó que los agentes encontraron rastros de sangre desde el restaurante hasta el residencial, y allí, frente al edificio 7, se toparon con el cadáver de Asencio Ayala a eso de las 3 p.m.
Su rostro estaba desfigurado debido a la cantidad de impactos de bala que le descargaron sus verdugos, lo que retrasó su identificación. El hombre de 35 años estaba fichado por robo y violación a la Ley de Armas.
El fiscal Omar Barrozo ordenó el levantamiento del cadáver.
Esta historia violenta tiene otro ángulo, ya que la hija de Quiñones Torres presuntamente estuvo involucrada en un accidente de tránsito mientras se dirigía a la escena del crimen de su madre; en el choque perecieron dos adolescentes.
La primera tragedia
Los hechos iniciales se reportaron a las 2:45 a.m. en los predios del edificio 15 del residencial, a donde llegó un hombre montado en una bicicleta para comprar sustancias controladas. Este fue detenido por Gabriel Molina Quiñones, de 18 años, quien estaba armado y le increpó sobre su lugar de residencia y sus intenciones de entrar al caserío.
Según la capitana Ruiz, mientras el ciclista era encañonado, se aproximó caminando la progenitora de Molina Quiñones perseguida por su compañero (Asencio Ayala). Janet Quiñones Torres, de 46 años, le dijo a su hijo: “mira lo que este me hizo”, refiriéndose a que supuestamente había sido agredida por su pareja.
“Se inició una discusión entre el hijo de la mujer y el padrastro, quien le dice 'cógelo con calma'. Pero comienza un forcejeo, al joven (Molina) se le cae la pistola, el padrastro la recoge y comienza a darle tiros al muchacho y al señor que llegó en bicicleta, alcanzándolo en la cabeza”, detalló la investigadora.
Molina Quiñones murió en la escena. La fémina, que recibió una herida en la clavícula derecha, fue entubada y falleció horas más tarde en el Centro Médico de Río Piedras, en San Juan.
El herido, de 33 años, abordó la bicicleta con un disparo de entrada y salida en la cabeza y llegó hasta el Hospital Caribbean Medical Center, donde observó que había un conato de motín entre los familiares de los involucrados en el tiroteo, por lo que decidió seguir hacia la casa de una exesposa que lo transportó al Hospital San Pablo de Fajardo. La capitana dijo que la versión ofrecida por ese hombre, que reside en Luquillo, fue corroborada por otros testigos.
Asencio Ayala logró escapar en ese momento, pero tuvo un desenlace fatal medio día después.
Se complica la pesquisa
La trama se enredó aún más cuando a los investigadores les llegó información de que, presuntamente, la hija de la mujer asesinada estuvo involucrada en un accidente de carácter fatal mientras se dirigía hacia la escena. El choque ocurrió a las 3:15 a.m. en la carretera PR-3, kilómetro 28.1, en la entrada hacia la urbanización Río Grande Estates.
“Estamos investigando esa información”, respondió la oficial al ser confrontada con información extraoficial de que en el vehículo viajaban dos individuos con ella, los cuales estaban armados y huyeron de la escena.
El accidente fatal ocurrió cuando el conductor de una guagua Jeep Cherokee blanca del año 2000 transitaba en dirección de Río Grande hacia Fajardo y rebasó un semáforo rojo, lo que provocó que impactara un vehículo Mazda 3 azul del año 2007, cuyos dos ocupantes salieron expulsados.
Las víctimas fueron identificadas como Albert J. Parrilla Rosario, de 16 años, y Edward J. Caraballo Alvira, de 17, ambos residentes en Río Grande.
Posteriormente, la Policía encontró a Dix J. Román Quiñones, de 26 años y residente en Fajardo, en el Hospital San Pablo de ese municipio. Ella es la propietaria de la Jeep Cherokee y se presume que es la hija de Janet Quiñones Torres.
La fémina alegó que viajaba como pasajera, pero después dijo encontrarse aturdida y no recordar lo sucedido. Se desconoce la identidad de quienes le acompañaban en la guagua que fue abandonada en la escena.
El accidente es investigado por el agente Jesús Cruz Reyes, de la División de Patrullas de Carreteras del Área de Fajardo.


