La jueza Geisa M. Marrero Martínez, del Tribunal de Carolina, determinó este martes causa para arresto por los delitos de agresión sexual, amenaza y extorsión, contra el policía José R. Delgado Ubiles, de 45 años, quien estaba adscrito al Precinto de Canóvanas.

Por recomendación de su abogado se allanó a la determinación de causa y quedó en libertad tras prestar una fianza de $70,000, bajo el Programa de Supervisión Electrónica con un grillete electrónico.

José Delgado Ubiles.
José Delgado Ubiles. (Suministrada)

Los hechos que se le imputan ocurrieron entre el 12 de septiembre de 2025 y hasta el 18 de febrero de este año, contra una joven de 21 años, conocida de él.

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La fiscal Raiza Oliver Rodríguez presentó un total de 8 denuncias contra Delgado Ubiles.

Según la investigación de la agente Elizabeth Rodríguez, y del Ministerio Público, en diferentes lugares de la jurisdicción de Carolina, entre ellos la zona de Piñones en Loíza, fueron cometidos los delitos.

Para estas fechas, el imputado mediante amenazas e intimidación, sostuvo relaciones sexuales con la perjudicada en dos ocasiones, informó el Departamento de Justicia en un comunicado de prensa.

Las amenazas consistieron en advertencias del hombre de que se procedería a radicar cargos criminales en contra de la víctima y de miembros de su familia, lo cual coartó su voluntad y consentimiento, en un patrón de coacción que se mantuvo desde septiembre 2025 hasta febrero 2026.

Suspensión sumaria

El superintendente de la Policía, Joseph González Falcón, reveló que el agente se expone a una suspensión sumaria de empleo y sueldo, debido a la magnitud de los cargos que enfrenta.

“Tras la determinación de causa para arresto contra el policía José R. Delgado Ubiles por cargos de agresión sexual, amenaza y extorsión, la Oficina de Asistencia Legal de la Policía de Puerto Rico está trabajando con el correspondiente informe que recomienda su suspensión sumaria, la cual estaré firmando inmediatamente llegue a mi escritorio”, indicó el funcionario en declaraciones escritas.

Se reafirmó en su política de cero tolerancia a cualquier conducta que “traicione la confianza del pueblo o que sea incompatible con el deber de proteger y servir”.

“Este tipo de comportamiento no representa los valores ni el compromiso de la gran mayoría de nuestros hombres y mujeres, quienes diariamente realizan su labor con integridad, responsabilidad y vocación de servicio. Estos casos son la excepción, no la norma, y serán atendidos con toda la seriedad y firmeza que corresponde”, finalizó.