Aguadilla.- El contratista recibió unas 40 heridas de defensa, de las 127 que tenía su cuerpo, lo que evidencia que luchó contra sus atacantes que lo asesinaron y decapitaron.

Así concluyó el patólogo forense Javier Serrano, quien practicó la autopsia al cadáver del contratista de Moca, Agustín Arreizaga Cordero, crimen que ocurrió a principios de septiembre pasado y estremeció a Puerto Rico. El contratista fue decapitado y su cabeza sobre  un gabinete de su residencia.

El patólogo forense fue el último testigo del ministerio público, en el juicio por jurado que se sigue, desde hace tres semanas contra el joven Octavio Salas Cordero, en la sala que preside el juez Hiram Cerezo de Jesús.

En su informe, Serrano expresó  que  Arreizaga Cordero perdió tanta sangre -tras recibir unas 127 heridas punzantes- que cuando su cuerpo llegó al Instituto de Ciencias Forenses no se pudo obtener una muestra ni para un examen toxicológico.

A preguntas de Primera Hora dijo que con “una cantidad tan grande de heridas, es más probable que hayan participado dos personas directamente en lugar de una’’, como ha tratado de establecer la defensa de  Salas Cordero al señalar que su cliente no participó del horrendo crimen y sí su primo, Eric Cordero Barreto, quien se declaró culpable y fue sentenciado a 107 años de prisión.

 “Él estuvo luchando dramáticamente por su vida y por eso tenía sobre 40 heridas de defensa, de las 127 que recibió, lo que demuestra que fácilmente estuvo entre diez y 15 minutos luchando con sus atacantes’’, expresó el patólogo forense en un aparte con Primera Hora.

 Indicó que en sus diez años de experiencia como patólogo forense, en los que ha practicado más de tres mil autopsias, es uno de los casos más dramáticos que ha tenido ante sí.

“El caballero falleció como resultado de las heridas de arma blanca recibidas, las del tronco del cuerpo y otras producidas para separar la cabeza. Había prácticamente heridas en todos los órganos del tronco del cuerpo, corazón, pulmones, el hígado, intestinos, ambos riñones; es un caso lamentable y que uno no se encuentra todos los días’’, concluyó.

Antes del patólogo forense Serrano, declaró el agente de Homicidio  Israel Colón, a quien Salas Cordero -en presencia de su madre Mildred Cordero- le narró cómo, junto con Cordero Barreto, asesinaron a Arreizaga Cordero, quien también era su primo.

El juicio se encuentra en su etapa final, luego de que el juez Cerezo de Jesús declarara sin lugar el pedido de los defensores Mirta Ríos y Héctor Miranda, para una absolución perentoria de su cliente, por ausencia total de prueba en su contra.

Para mañana viernes el juez Cerezo de Jesús excusó al jurado, compuesto por seis damas e igual número de caballeros, con instrucciones de que regresen a sala el próximo lunes, para los argumentos de las partes y  las instrucciones. Posteriormente, se retirarán a deliberar sobre la culpabilidad o inocencia de Salas Cordero por un cargo de asesinato en primer grado y dos violaciones a la ley de armas.

El juez se reuniría en cámara con los fiscales Miguel Deynes y Rufino Jiménez, al igual que con los abogados Ríos y Miranda, para discutir las instrucciones que se le darán al jurado el lunes cuando regrese a sala.