Aunque el apodo de “cop killer” asusta, el arma que lleva ese alias hace mucho tiempo que no tiene la característica que le dio el nombre, que era una munición con el potencial de atravesar un chaleco antibalas.

Sin embargo, todavía la Policía diligencia arrestos en los que, de vez en cuando, aparece la pistola.

“Realmente no es un arma muy común porque es un arma bastante costosa, aproximadamente $1,300. Es una pistola bastante grotersca porque es un arma grande para cargarla. Cuando salió esa arma se prohibió la bala, pero el arma se puede conseguir”, explicó el teniente Jaime Colón, del Registro de Armas de la Policía.

Que todavía mantenga el mote de “matapolicías” el teniente se lo atribuye al “sensacionalismo”.  “Realmente el arma, vamos a ser honestos, el arma no es nada si no tiene municiones que puedan hacer daño. Sin munición no es un arma de fuego”, indicó.

Las FN Five-seven (nombre del modelo) que están en la calle tienen municiones corrientes, pero no es la favorita de los delincuentes. “Tal vez en países tercermundistas esa bala esté corriendo, pero aquí no. Si hubiese estado permitida hubiese entrado aquí hace rato”, mencionó el agente con 27 años de experiencia.

Al ser un arma cara, resulta atractiva para gente adinerada. “Es como un arma de tirador, de coleccionistas. Esa era el arma de Casellas (el convicto Pablo Casellas, quien dijo que se la robaron en un carjacking). Es como tener un Mercedes, un BMW, pero es un arma incómoda, grotesca”, reiteró.