Coraje, lágrimas y reclamos de justicia en el sepelio de Karen y sus niños
Como unas 200 personas aguardan por la salida del cortejo fúnebre que trasladará hacia el camposanto los restos de la madre y los dos niños asesinados el sábado en el complejo de vivienda San Juan Park de Santurce.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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Viacrucis desgarrador, reclamos de justicia, enmarcados en lágrimas, consternación, coraje, censura e impotencia, acompañaron hasta el Camposanto a una madre y sus hijos, asesinados a golpes y puñaladas, el sábado en el residencial San Juan Park.
Durante la mañana, se ofició un servicio religioso en la funeraria Borinquen de Santurce, donde fueron expuestos el miércoles, Lorenis Karen Mejías Contreras, de 30 años, con su varoncito por nacer entre sus brazos y sus hijos, Néstor Manuel y Geremy Manuel García Mejías, de diez y ocho años, respectivamente. Posteriormente, el padre de los menores, Néstor García, pidió unos minutos a solas para despedirse de sus hijos.
“Estoy esperando que se haga justicia porque esto está criminal, en verdad…están en investigación ellos (los investigadores) allá, yo lo que quiero que se esclarezca esto ya, que se haga justicia porque esto no tiene precio.
¿Lorenis tenía enemigos?
“Nada era una buena madre”.
¿Hay perdón en su corazón para la persona que cometió esta atrocidad?
“Acho no, no”, respondió entre lágrimas.
Un grupo mayor de 200 personas se congregó desde temprano frente a la funeraria y a las 11:41, de la mañana, la canción de Samuel Hernández, “Levanto mis Manos”, sirvió de marco para dar inicio a la salida del cortejo fúnebre, que inició su recorrido por la escuela Santiago Iglesias Pantín, donde estudiaba Geremy.
Frente al plantel se congregaron los alumnos y la facultad, para despedir la familia, lanzando globos blancos al aire y flores amarillas sobre los coches fúnebres. Un desconsolado llanto de los niños se ahogó con un sonoro aplauso a su paso por la avenida.
Poco después del mediodía, el cortejo fúnebre pasó frente a la escuela Luís Muñoz Marín, también en Santurce, donde los compañeros de Néstor se despidieron de él, elevando globos blancos y desplegando pancartas con sus mensajes.
“Te llevaremos en nuestros corazones siempre”, “Néstor te queremos mucho”, “Eras un buen amigo, eras amable”, “Te fuiste sin decir adiós, aunque no me veas, tú me escuchas, fuiste siempre especial para mí”, leían algunos de los mensajes de sus compañeros.
El recorrido finalizó por el complejo residencial donde vivía la familia donde sus vecinos ahogados en llanto no podían contener su dolor. Se observó a una anciana abrazando y besando con amor y dolor a una de sus nietas.
A su llegada al cementerio de la capital, a las 12:47 p.m. el padre de los menores se subió al vehículo de sonido con su hija en brazos donde agradeció a los presentes por su apoyo y acompañó al dúo de Kenziel y Noriel quienes entonaron una canción en memoria de sus hijos.
“Cuiden a sus hijos que eso es lo único que tenemos en la vida, en verdad que se haga justicia en todo esto mano…”, dijo lloroso el padre.
Mientras comenzaba a escucharse el estribillo de la canción: “No puedo, no, no puedo creer eso, cuando alguien se atreve a quitarle la vida a tres angelitos”.
Una vez fueron colocados los tres féretros blancos debajo de una carpa para la despedida de duelo la ceremonia fue iniciada por la pastora Carmen Cecilia Adames, quien leyó el Salmo 62.
El alcalde de la capital, Jorge Santini, quien acompañó a la familia en su recorrido desde el la funeraria hasta el cementerio, hizo un llamado a los presentes para que no busquen venganza.
“En lugar de buscar venganza lo que hay que buscar es a Dios, que sea él el que les de fuerzas a toda esta familia y amistades, vecinos y conocidos que están sufriendo esta terrible pérdida, pero tenemos que hacer una exhortación a la comunidad completa: “hablen, el que sepa algo que lo diga, caiga el que caiga, cojan al que cojan”, insistió el alcalde.
En medio de la despedida de duelo, la madre de Lorenis y abuela de los dos nietos, tocando sus féretros recordó con nostalgia las travesuras de los niños y el vacío que tendrá todas las tardes en su habitación cuando no esté acompañada por ellos al momento de ver televisión.
“Mi hija, fue buena madre, fue buena hija, yo era la única amiga de ella en las buenas y las malas, me contaba todo, pero a veces me escondía alguna cosa que otra. Estaba conmigo desde que se levantaba hasta que oscurecía, en la cama viendo la novela”, recordó la mujer.
El hermano de Lorenis, José Manuel, insistió en que la víctima era muy buena madre y recordó que era bien apegado a Geremy. En su reflexión declaró que espera que tras la tragedia su familia se pueda unir. “Que la familia con esto se una y que rompan las diferencias”.
El padre de los menores insistió en su llamado a los testigos de la masacre que cooperen con las autoridades, los que tenga hijos piénselo y analícelo todo lo que quieran no es chotear, es hacer justicia, esto no es un relajo, no es un gufeo, no es un vacilón…vamos a hablar, vamos a dialogar. Mi mensaje es que salga a la luz lo que quiera porque el pueblo de Puerto Rico lo que quiere es justicia. Aquí murieron inocentes, tres angelitos que no tienen culpa, son unas bendiciones de Dios”, dijo en su exhortación.
José Contreras, tío materno por su parte, hizo un llamado para que se persiga la justicia divina y no la terrenal.
“Nosotros no sabemos quién es la persona, porque ese policía que eventualmente iba a ser el padre de su criatura, él no daba cara, él siempre llegaba como los múcaros por la noche…”, recordó.
Luego de terminar la despedida de duelo se lanzaron tres palomas blancas, una de ellas sobrevoló a la familia y se quedó sobre la carpa.
“Tenemos que hacer algo para evitar la violencia doméstica, porque hoy le toca a ellos mañana les toca a otros”, declaro Pablo Ortega, tío del padre de los menores.
En el sepelio estuvieron presentes altos oficiales del Cuerpo de Investigaciones Criminales (CIC) de la región de San Juan.

