El sector Collores del residencial Luis Llorens Torres, en Santurce, fue escenario ésta madrugada de la décima masacre del 2011, donde fueron ejecutados por gatilleros, tres hombres aún no identificados que se investiga si son vecinos del residencial El Prado, en Río Piedras.

La balacera se inició a las 2:54 a.m. frente al edificio 52, donde sicarios ejecutaron a un hombre de un tiro de contacto en la sien, utilizando un arma de calibre .40. Fue identificado como Jaime Báez Dumey, de 25 años y vecino del residencial Villa Caparra en Bayamón. El occiso tiene expediente criminal por violación a la ley de sustancias controladas y por ley de armas en el 2008, 2009 y el 2010.

Este hombre fue transportado al Centro Médico de Río Piedras, donde el doctor Edwin Betancourt certificó su muerte. Inicialmente se especuló que la víctima pudiera ser un agente encubierto ya que tenía una baqueta color negra, similar a los que usa la policía o guardias de seguridad, pero la información fue descartada por el coronel Leovigildo Vázquez, jefe de la Superintendencia Auxiliar de Operaciones de Campo (SAOC). 

“Ese rumor salió del Centro Médico, porque tenía una baqueta y llama la atención al personal de allá porque las personas que están en este tipo de actividad no cargan sus armas en baquetas. No hemos recuperado armas de fuego, pero no hay nada que sea un agente de la Policía o agencia de seguridad”, afirmó el Coronel a Primera Hora.

La segunda víctima, cayó abatida a tiros en el pasillo del edificio 58, al lado del apartamento 1111, donde intentó buscar refugio. El occiso, fue descrito como de 25 a 30 años, de tez trigueña, cabello negro y vestía camiseta negra y mahón azul.

El hombre recibió impactos de bala en la cabeza, rostro, cuello y costados.  En ésta escena se recuperaron cuatro casquillos calibre 9 milímetros y uno .45.

La tercera escena ocurrió frente al edificio 24, detrás del apartamento 499, en el sector conocido como “Los Menores”, donde un hombre de 18 a 20 años, de tez blanca, 5’6” de estatura, 120 libras de peso, que vestía camisa azul y mahón fue acribillado a tiros y rematado sobre el pavimento. En la escena se ocuparon ocho casquillos calibre .40 y uno .45.

El agente Reinaldo Martínez y la fiscal Nayda Pineda investigaron la masacre que se vincula con la lucha por el control de los puntos de drogas.

El 13 de octubre agentes del Negociado Federal de Investigaciones (FBI), diligenció 82 órdenes de arresto para desarticular una violenta pandilla de narcotraficantes vinculada con al menos 25 asesinatos y no se descarta que la masacre, haya sido a consecuencia de las luchas que se libran en el bajo mundo para ocupar las vacantes dejadas por los arrestados.