“Yo quisiera saber qué pasó con ella. A ver qué pasó, sea bueno, sea malo, lo que sea, pero saber qué pasó. ¿Dónde está?, si está. Mi única esperanza es conocer la verdad ya, cualquiera que sea", esa es la súplica que hace una madre del pueblo de Isabela, Carmen Judith Nieves, a casi ocho años de la desaparición de su hija.

Han pasado más de dos años desde la última vez que Carmen recibió alguna información oficial sobre la investigación en torno a la desaparición de Rebeca Johann Roldán Nieves, de 22 años, ocurrida el 16 de diciembre del 2018.

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“Del caso no sé nada hace, ¡válgame!, un montón de tiempo. Más de dos años. Mucho más de dos años que no tengo noticias de nada ni ningún tipo de comunicación por parte de las autoridades ni de nadie”, manifestó la madre.

“Lo último que me dijeron fue que el caso no se había cerrado, que estaba abierto, que estaban los expedientes y que ellos continuaban pendientes en la investigación”, recordó.

Carmen Nieves junto a su hija, Rebeca Johann Roldán, quien desapareció en circunstancias sospechosas en diciembre del 2018.
Carmen Nieves junto a su hija, Rebeca Johann Roldán, quien desapareció en circunstancias sospechosas en diciembre del 2018. (Jorge A. Ramírez Portela)

Añadió que en algún momento intentó hacer esfuerzos para que la desaparición de su hija continuara ventilándose públicamente, pero las mismas autoridades, que hace más de dos años no se comunican con ella, intentaron desalentarla para que no lo hiciera, “porque después si ellos tenían alguna cosa pendiente, pues lo que hacía era alertar a las personas y entonces se ponían a la defensiva y este tipo de cosas así. Inclusive me dijeron que eso lo que hacía era atrasar el caso. Y como el caso, según ellos, todas las pruebas circunstanciales que ellos tienen pues apuntan a una persona. Pero no se puede hacer nada porque no hay nada, no hay un testigo ni hay un cuerpo con lo que ellos puedan trabajar y el caso pues, se caería”.

La noche que desapareció, Rebeca fue vista en compañía de su esposo, Conrad Cruz Rodríguez, de quien se hallaba separada desde hacía dos años y de quien se divorciaría al día siguiente. Pero Rebeca nunca llegó a la oficina de su abogada para completar ese trámite. Aunque Cruz Rodríguez dio varias versiones a las autoridades sobre lo que ocurrió con Rebeca esa noche, la historia que Carmen recuerda es muy diferente.

La pareja tenía un hijo, que en ese momento tenía cuatro años. Ese día, el menor se encontraba con sus abuelos paternos y según relató la madre de Rebeca, Conrad habría usado al menor como pretexto para reunirse con su aún esposa.

“El la llamó y le dijo que el nene se había caído, que la iba a ir a buscar para que lo acompañara al médico para llevar el nene porque se cayó y se dio un golpe. Él la busca en casa de la amiga en Isabela y ella se va con él supuestamente a su casa a buscar al nene. Pero cuando ellos llegan, cuando ella llega a la casa pues en verdad no era cierto. El nene no se había caído, no iban para ningún médico”, recordó Carmen.

De ese momento en adelante, lo que ocurrió con la joven recién graduada como chef y paciente de diabetes, es incierto. Incierto porque el propio Cruz Rodríguez dio versiones diferentes de lo que ocurrió esa noche. En una de esas versiones, Cruz Rodríguez dijo que Rebeca le pidió que la llevara al coliseo José ‘Buga’ Abreu de Isabela, donde se reuniría con otra persona. Pero luego aseguró que ambos compartieron juntos y que posteriormente discutieron, tras lo que la dejó en la Villa Pesquera de ese pueblo.

Lo único que se sabe en concreto es que Rebeca nunca llegó a su cita con la abogada, y al día de hoy, se desconoce su paradero.

Incluso, además de las diversas versiones a las autoridades, Cruz Rodríguez ofreció entrevistas a varios medios, en las que insistió en que nunca le hizo daño a Rebeca.

“De ahí es que no sabemos nada más porque al día siguiente cuando se supone que fuese al tribunal, empiezan a llamarme, a enviarme mensajes a mí la licenciada para indicarme que Rebeca no había ido, que ya era la hora de ver el caso y ella no había llegado al tribunal. Entonces fue cuando yo empiezo a investigar a buscar dónde está Rebeca porque se supone que estuviera en el tribunal”.

“No llama al teléfono y entonces ahí fue la que fue la amiga de ella me dijo que ella había salido para allá (para la casa de Cruz Rodríguez), entonces yo lo llamé allá. Llamé a la casa de él para preguntarle de Rebeca que estaba allá desde anoche, que tenía que presentarse en el tribunal. Entonces pues de ahí empezó que no se sabía nada de Rebeca, con que no la habían visto, con que ella se había ido. Con que él la había llevado. Primero dijo que la había llevado al Coliseo, después dijo que la había dejado en la playa, después dio dos más más de dos versiones distintas con relación a dónde la había dejado. Así que cualquier cosa, ese es mi pensar, mi pensar muy mío, cualquier cosa que haya sucedido con Rebeca, yo entiendo que él tiene relación. Él está relacionado porque él fue el único que la vio, que estuvo con ella y si no sabe decir con claridad qué sucedió pues entonces es sospechoso”.

La Policía allanó la residencia de Cruz Rodríguez e incautó su vehículo de motor. También trascendieron amenazas que Cruz Rodríguez le había mandado a Rebeca, pero el hombre se mantuvo firme en que nunca le hizo daño a la mujer. Posteriormente, Cruz Rodríguez fue arrestado y enfrentó cargos por violencia doméstica y sustancias controladas, pero actualmente se encuentra en la libre comunidad.

Un año después de la desaparición, también allanaron una residencia abandonada en la urbanización Corchado de Isabela, lugar al que llegaron porque según recordó Nieves, alguien llamó a la Policía diciendo que en el lugar se escuchaba una mujer llorando. Y aunque se recopilaron muestras de ADN en el lugar, al día de hoy se desconoce cual fue el resultado de esas intervenciones y que arrojó si algo, los análisis realizados más tarde por personal del FBI a la evidencia ocupada, a petición de la Policía.

Sin embargo, un trazo de la evidencia que habría sido crucial en la pesquisa, nunca llegó a manos de las autoridades.

“Al principio yo recibí una llamada de un joven que me dijo que le dijera a la policía que buscara las cámaras de los negocios que estaban por allí (por la Villa Pesquera), porque Rebeca había estado por esa área. Yo se lo dije a la policía y demás. Pero pues también como ellos tardan tanto tiempo en hacer la diligencia para ir a ver las cámaras, esas cámaras a los 7 días ya borran, entonces pues, ya no había nada”.