¿Se imagina comerse un brownie y en par de horas sentir una sensación relajante más intensa que la que le provoca una simple dosis de chocolate?

¿Y que esa sensación dure por horas sin ninguna aparente explicación?

Pues, esa parece ser la experiencia de quienes se han lanzado a la aventura de comer alimentos que entre sus principales ingredientes tienen marihuana pulverizada.

La práctica no es nueva. De hecho, desde la década de los 60 se ha hablado extensamente de su consumo ya sea fumándola o para preparar bizcochos.

Lo que sí resultó ser una sorpresa para las autoridades policiacas en la Isla fue la ocupación de la droga molida durante un operativo realizado en el área de Cupey.

“Uno de los arrestados nos dijo que la marihuana pulverizada es utilizada para hacer muffins y la están vendiendo por onza en $250. Es la primera vez que la ocupamos durante una intervención… También ocupamos dos bolsas de marihuana grandes de distintos sabores, igual como se venden los cigarros”, sostuvo el teniente de la Policía Raymond Vázquez, encargado de la investigación.

Las autoridades locales impactaron una residencia en la urbanización El Cerezal, en Cupey, donde encontraron un invernadero de marihuana y arrestaron a dos personas que operaban un laboratorio hidropónico. Entre la droga incautada se toparon con más de 170 gramos de marihuana pulverizada.

La intervención fue realizada la semana pasada por agentes de la División de Drogas y Narcóticos del área de Caguas, bajo la dirección de Vázquez, que consultó el caso con la Agencia federal Antidrogas (DEA), que asumió jurisdicción de la pesquisa, así como la custodia de los detenidos identificados como Christopher Wade Santos, de 26 años y residente en Guaynabo, y Alfredo Martínez Blanco, de 56 años y residente en Cupey.

Vázquez indicó que la marihuana pulverizada –cuyo auge en la Isla, accesibilidad y efectos dijo desconocer– es vendida a $250 la onza, según les dijeron los detenidos a los agentes interventores, quienes también hablaron de que es utilizada en productos de repostería como muffins.

Por su parte, el portavoz de prensa de la DEA, José Betancourt, quien también ha laborado como custodio de la evidencia, se cantó desconocedor. Dijo que era la primera vez que conoce de una ocupación de marihuana en polvo en el país y especuló que posiblemente las hojas secas hubiesen sido pulverizadas en un molinillo o triturador de especias, al preguntarle si se trata de un nuevo mercado o modalidad que esté tomando auge en Puerto Rico. “Es la primera vez que lo escucho”, sostuvo.

Por años, la marihuana molida o pulverizada se ha incluido en recetas de brownies, muffins, galletas y otros productos de repostería. Incluso, a algunos de estos productos comestibles se les conoce como space cakes.

En sites dedicados a este tema detallan que en alimentos, la reacción es más lenta. Incluso, puede pasar una hora antes de que la sensación sea notable. Eso sí, resulta más potente y el efecto puede llegar a durar entre cuatro y cinco horas. Otros apuntan a que los efectos son distintos.

Otra de las diferencias es que al ingerir marihuana, en vez de fumarla, se ignoran los efectos nocivos de inhalar humo, especialmente para aquellas personas que padecen de alguna enfermedad respiratoria. Se añade, además, que se “aprovecha” más el cannabis comido, pues al ingerir la planta, si se elaboró de forma adecuada, todos los componentes son absorbidos.

No ve peligro

Para el catedrático de farmacología y toxicología de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas, José Ortiz, no hay peligro en el uso de marihuana pulverizada, siempre y cuando el contenido no haya sido alterado, lo que podría determinarse a través de exámenes científicos.

Ortiz se refiere específicamente al tetrahidrocannabinol (THC), el ingrediente activo que se encuentra en la marihuana natural y que es el responsable de sus efectos tóxicos. “Hay variantes de marihuana que tienen más THC, como el cripi, por ejemplo, pero hasta que no se sepa su contenido y se compare con el que hay en la calle, no se puede llegar a una conclusión”, dijo.

En cuanto al efecto de la marihuana en el ser humano, el doctor expresó que fumarla resulta ser más intenso. “Cuando las personas viajan a los Andes, le sirven té de cocaína y es normal, pero el que se fuma la hoja es otra historia”, abundó.

Sin embargo, destacó que hay estudios que apuntan a que el uso de la marihuana en alimentos resulta ser más efectivo versus fumarla para aliviar dolores físicos, pero la opinión científica está dividida en este aspecto, señaló.

“Alguna gente la usa para dolores crónicos, pero que no son punzantes, por ejemplo, pacientes de fibromialgia. Pero la validez de la marihuana para esos efectos está en veremos”, agregó el experto.

Territorios donde la marihuana es legal

El caso más conocido es Holanda, donde el consumo y la compra de cannabis y sus derivados están permitidos en pequeñas cantidades a través de los coffee shops.

Hay otros lugares, donde el consumo –no el tráfico– está despenalizado. Este es el caso, por ejemplo, de  Italia, Suiza, Alemania, Bélgica, España y Portugal.

En Estados Unidos es distinto,  aunque el consumo está penalizado en toda la nación, hay excepciones en algunos  estados o  condados.  Por ejemplo, Colorado  y Washington se convirtieron en los primeros estados en legalizar el consumo de marihuana como una droga recreacional en referéndum celebrados en las pasadas elecciones, aunque ya 18 estados y Washington, D.C., habían aprobado la droga para fines médicos.

Hay países donde fumar marihuana es un delito mayor, con penas que van desde cárcel hasta someterse a terapias de desintoxicación. Esto ocurre en Argentina, Chile, Noruega, Finlandia y Suecia.