Enfrentados abogado de defensa y fiscal en caso por agresión sexual a menor
En su alocución inicial que se extendió por 26 minutos, la fiscal Dailú Rivera Díaz apuntó su dedo al acusado.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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Caguas.- La fiscal Dailú Rivera Díaz y el abogado Robert Lynch se enfrentaron en la mañana de hoy, viernes, en un intenso duelo verbal en el Tribunal de Caguas durante las argumentaciones finales del juicio que se sigue contra Félix Daniel Rosario Merced, por supuestamente agredir sexualmente a su sobrina política.
En su alocución inicial que se extendió por 26 minutos, Rivera Díaz apuntó su dedo a Rosario Merced, a quien acusó de violar la confianza de su familia y de despertar sexualmente a su sobrina política cuando a los 15 años supuestamente la agredió sexualmente. Hoy la joven tiene 18 años.
Ante un auditorio repleto de familiares, amigos y alguaciles para evitar incidentes entre las partes, la fiscal inició sus palabras explicando la definición de agresión sexual y las características de una persona que ha sufrido esta violencia.
“Van a ver como en la mayoría de los casos esa revelación no se hace inmediatamente... Mucho menos si se da en un entorno familiar”, apuntó Rivera Díaz dirigiéndose al jurado.
“No les debe sorprender (que se retirara a dormir callada) porque estaba en la casa de su agresor. Eso no es nada inusual en los casos de agresión sexual, aguantarse el dolor”, añadió en otro momento.
También repasó algunos de los detalles del caso. Narró como la menor, que ahora tiene 18 años, primero le reveló a la pastora Amarilis López lo que supuestamente ocurrió con su tío político y cómo la religiosa guardó silencio un tiempo ante una petición de la adolescente.
Luego, siguió contando la fiscal, cuando la madre de la menor llegó a contarle otra situación a la pastora, ésta le divulgó el contenido de la conversación con su hija.
Apuntó que la madre de la menor, a pesar de que es abogada, llegó a la Fiscalía para radicar una querella contra el esposo de su hermana, que había muerto de cáncer hacía poco más de un año. Allí se le informó que debía acudir a la Policía.
Además, señaló que luego de la agresión cambió el comportamiento de la menor, que de ser una joven alegre, se convirtió en una muchacha retraída.
Lynch, por su parte, atacó la credibilidad de la menor, su mamá y la investigación de las autoridades que desembocó finalmente en la radicación de un cargo de agresión sexual contra Rosario Merced.
Subrayó que inicialmente se le imputaron a su defendido cargos por actos lascivos contra el hermano de la menor cuando el muchacho se encontraba fuera de Puerto Rico.
Machacó que la evidencia documental como las declaraciones juradas y los informes preparados por las autoridades no se sometieron en evidencia por el Ministerio Público, sino que fueron sometidos como evidencia por la defensa.
Estos documentos, según apuntó, demuestran que la joven ofreció fechas diferentes sobre el día en que ocurrió la alegada agresión. En la querella observó el abogado se ofrece la fecha de enero del 2011, pero en su testimonio la menor señala que ocurrió en enero del 2010.
En otra supuesta contradicción, Lynch indicó que la menor primero había informado del incidente con su tío a la pastora, aunque luego reconoció que se lo contó primero a un amigo.
En su turno, que se extendió poco más de una hora, el abogado apuntó que los documentos revelan que la mamá de la menor inició el proceso para radicar la querella un día antes de que la joven supuestamente le contó los detalles de la agresión de su tío político.
Indicó que los policías que investigaron el caso evitaron entrevistar a personas importantes en el caso como amigos de la menor por instrucciones de la fiscal que originalmente radicó el caso y que desapareció el informe ginecológico de la menor.
Además, acusó a la mamá de la menor de intervención indebida con sus testigos y otros oficiales porque de los informes de teléfono celular que presentó como evidencia se desprende que la mujer llamó a la fiscal anterior de este caso y a los testigos de la defensa en el día o los días cercanos a los señalamientos del caso.
Apuntó que las puertas de la casa de la residencia de su cliente, donde la menor alega que ocurrieron los hechos, están una al lado de la otra y que las puertas no tienen seguro. Por ello, según Lynch cualquier acto se escucharía en el otro cuarto.
Planteó también que la acusación es parte de un libreto que sigue la mamá de la menor contra su cliente, cuyo “único error ha sido trabajar duro, tener bien a su familia y hacer dinero”.
En su respuesta a estos argumentos, que se extendió unos 20 minutos, la fiscal Rivera Díaz pidió al jurado que separe el grano de la paja y que no se deje llevar por historias de ficción.
“Qué necesidad tiene una muchacha de 18 años de pasar por este suplicio”, preguntó la fiscal al recordar que durante el proceso ha sido “vejada” con comentarios sobre su conducta.
“Qué necesidad tiene de denunciar a una persona que ha sido parte de su vida”, agregó.
También aseguró que su único interés en este caso es que se descubra la verdad.
Luego de los argumentos de cierre, el jurado se retiró a almorzar. A las 2:00 p.m. regresarían a la sala 506 para escuchar las instrucciones del juez Roberto Angleró Ortiz y antes de retirarse a deliberar.

