Familiares lloran por la víctima en caso de pena capital
Pronto podrían iniciar deliberaciones del jurado que impondrá pena de muerte o cadena perpetua.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 13 años.
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Francisco Rodríguez-Burns y Cynthia López Cabán
En el caso de pena de muerte de Lashaun Casey, emigrante de Long Island encontrado culpable de cargos relacionados con el asesinato del agente Jesús Lizardi Espada, predominaron las lágrimas, el llanto y una contundente solicitud de que se haga justicia, la que requirieron varias veces familiares de la víctima.
Mediante testimonios leídos, los familiares hicieron el llamado ante la pérdida de su esposo, hermano y padre. Hablaron extensamente sobre las cualidades de la víctima y expresaron su dolor por el gran vacío.
La defensa interpretó los reclamos como una solicitud de la pena capital e intentó objetar las declaraciones. Sin embargo, la jueza presidenta del Tribunal Federal, Aida Delgado, quien dirige el juicio, instruyó a los miembros del jurado a que no llegaran a dicha referencia y que utilizaran su propio criterio libre de presiones para alcanzar un veredicto. Ayer comenzó la fase de sentencia del caso de Casey, quien el pasado 19 de marzo fue encontrado culpable por la ejecución del policía.
“¿Por qué tuvo que matarlo?”, cuestionó Ana Meléndez , viuda del agente. “Deseo que se haga justicia y que pague el responsable de la muerte”.
La mujer, de 42 años de edad, habló extensamente sobre su vida de matrimonio con el agente. “Mi vida nunca será la misma. Lo extraño muchísimo”, indicó.
Por otro lado, Milagros Lizardi Espada, hermana de la víctima, describió al policía como un “héroe” que entregó su vida para el bien común. Durante su testimonio, comentó sobre una medalla de honor que el agente recibió póstumamente por parte del entonces presidente George Bush. “El que mató a mi hermano no solamente se llevó a un héroe... se llevó la salud emocional de mis padres”, aseguró.
La Fiscalía Federal concluyó la presentación de su prueba con el testimonio del hijo mayor de Lizardi Espada, quien también leyó de una declaración. “Quiero ir al parque de pelota y jugar con mi entrenador, que era mi papá”, indicó Christian Lizardi Meléndez.
Por otro lado, la defensa comenzó la presentación de su prueba con los testimonios de unos tíos de Casey. De las declaraciones se desprende que el acusado había sido abandonado por su padre. Incluso, el padre de Casey nunca lo reconoció, aunque se mantuvo viviendo a una distancia relativamente cerca de su madre en Long Island. También se señaló que su madre se mudó en varias ocasiones y que vivió con distintos hombres, uno de los cuales la pudo haber agredido en diversos momentos.
“No supe cómo ser un padre. Amaba a mi hijo, pero no sabía cómo expresar ese amor” , dijo Charles Casey Jr., el padre del acusado y de 51 años de edad.
En la fase de sentencia, se presentan factores atenuantes o agravantes mediante testimonios, entre otra prueba, para argumentar a favor de una sentencia de cadena perpetua o muerte por inyección letal. Se espera que hoy, miércoles, concluya la presentación de la defensa con el último testigo.
Por otro lado, ante una petición de la defensa, la jueza María Inés Cartagena, del Tribunal de Fajardo, pospuso ayer una vista evidenciaria y argumentativa, que persigue la celebración de un nuevo juicio para Casey.
En enero pasado, la licenciada Joannie Plaza Martínez presentó una moción de nuevo juicio y de anulación de sentencia de una convicción previa a Casey, a quien también representa en el caso de pena de muerte en la esfera federal. Se intenta revertir la convicción de Casey en un juicio por cargos de violación, secuestro agravado, robo de un vehículo y violación a la Ley de Armas, que se celebró en el 1997.

