Las autoridades esperan por los resultados de la autopsia de un confinado asignado a la institución 384, en la cárcel Sabana Hoyos de Arecibo, que ayer fue encontrado muerto en su celda.

El cadáver del recluso identificado como Rafael Vázquez Laureano, de 49 años, no presentaba signos de violencia visibles, según destacó el sargento Lyonel Romero, supervisor de la División de Homicidios del área de Arecibo.

El oficial detalló que de todos modos se activó el protocolo de investigación en casos de asesinatos y se encuentran en espera de los resultados del patólogo del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), para conocer las causas de la muerte.

El confinado ingresó en la institución 705 del Complejo Correccional de Bayamón el 8 de mayo, por violación a la Ley Vehicular y fue trasladado el 11, a la cárcel de Sabana Hoyos en Arecibo.

En el expediente de Vázquez Laureano no se indicaba que padeciera de alguna condición médica, agregó el sargento.

De acuerdo a la pesquisa inicial, el confinado se levantó por la mañana y luego de bañarse se acostó de nuevo en su cama. En horas del mediodía, su compañero de celda intentó despertarlo para que comiera, pero tras varios intentos notificó a los guardias correccionales que no respondía.

Éste fue transportado al área de enfermería donde el médico de turno lo declaró muerto.

“No presentaba signos de violencia, o tenía marcas ni en la espalda, ni en la cabeza o el cuello visibles… la escena se trabajó completa, activamos el protocolo en casos de asesinato aunque preliminarmente no tenemos indicios de que fuera un asesinato”, reveló Romero.

La fiscal Yadira Saavedra ordenó el levantamiento del cadáver para fines de autopsia.