Justino Sánchez Díaz no está psicótico, ni incoherente. Tampoco tiene ideas suicidas u homicidas, y a pesar de las “lagunas mentales” selectivas que dice tener, de acuerdo con la psiquiatra del Estado, Yamilka Rolón, está apto para enfrentar el proceso judicial al que se le someterá por las muertes de seis miembros de su familia.

La doctora evaluó en dos ocasiones al imputado en el hospital forense donde está recluido desde el 19 de enero, según declaró ayer en el Centro Judicial de Arecibo durante una vista judicial sobre la capacidad de Justino para comprender el proceso criminal.

“Si no coopera con la defensa es por una exageración de síntomas para evitar el proceso legal”, opinó Rolón, quien explicó que Justino sólo presenta problemas para recordar en el momento en que se le pregunta sobre los hechos que se le imputan y el proceso criminal en su contra.

Tan pronto se escuchó la conclusión de la psiquiatra, los hermanos del imputado, Pedro y Carmen Sánchez Díaz, así como otros miembros de la familia en la sala del tribunal, suspiraron aliviados.

“Complacido”, fue la breve expresión de Pedro al salir de sala donde vio a su hermano por primera vez desde la cena de Año Nuevo, en la que se presume que Justino incendió a los miembros de su familia. A consecuencia de ese fuego, Pedro perdió a sus hijos Pamela y Jesús, a su ex esposa Nereida Vázquez, a su madre Josefina Díaz, a su sobrino Samuel Molina Sánchez y a la prometida de su hijo, Kate Donahue.

Cuando Pedro vio a su hermano entrar a la sala, no pudo contener un profundo pero silencioso llanto, que requirió el apoyo de sus familiares. El mismo Pedro aún tiene un vendaje en un antebrazo, secuela de las lesiones que le provocaron las quemaduras que sufrió en la casa de sus padres, en Florida.

“Fue algo muy positivo escuchar que sí es procesable”, señaló Ibrahim Mustafá, portavoz de la familia. “Teníamos todos ese temor (de que lo entendieran no procesable) porque ante un acto tan atroz, no cabe en la mente de un ser humano que alguien, en su pleno juicio, pueda hacer una cosa como ésa”, agregó.

Pero a pesar de la crueldad del acto imputado, para la familia Sánchez Díaz el incendió fue maliciosamente planificado y esperan que se complete el proceso judicial.

Justino lucía mucho más delgado y le comentó a Primera Hora que bajó 60 libras porque no come y dijo sentirse mentalmente “confundido”.

“No tengo derechos civiles”, alegó el imputado al sostener que les ha pedido a oficiales de las instituciones donde ha estado detenido su deseo de hablar con un tal licenciado Pedroza, a quien “le hice mudanzas varias veces” y supuestamente no se lo han permitido.

El imputado es representado por Luis González, abogado de la Sociedad para la Asistencia Legal, quien solicitó la vista de procesabilidad y anticipó ayer que pedirá la suspensión de la vista preliminar pautada para mañana, porque ayer se presentó una nueva denuncia por asesinato contra su cliente y necesita tiempo para prepararse.

El fiscal de distrito Wilson González y la fiscal Marie Christine Amy dijeron que se oponen a la suspensión y aprovecharon el traslado de Justino al tribunal para presentarle un nuevo cargo por la muerte de Nereida Vázquez, quien falleció luego de varias semanas bajo tratamiento por los daños causados por el fuego.

La jueza Aida Meléndez encontró causa para arresto por el delito de asesinato en primer grado, impuso una fianza de $250,000 y a petición de fiscalía señaló la vista preliminar para mañana para que se vea junto con los otros casos. Justino está imputado de seis asesinatos, 8 tentativas de asesinato y un cargo de incendio agravado.