Arecibo.- Desde lejos, Justino Sánchez Díaz vio ayer a su familia, con la que no tiene contacto desde el 1 de enero y, aunque cerraba los ojos, en un momento estalló en un suave sollozo y volteó su asiento de espaldas a ellos.

Su llanto, durante el proceso en el Centro Judicial de Arecibo, no conmovió a su tío Juan Ramón Díaz, quien dijo que no lo creía arrepentido. No obstante, su padre Justino Sánchez reflejaba en su rostro una profunda tristeza. Miembros de la familia han dicho que el imputado era su consentido.

Sánchez Díaz renunció ayer a un juicio por jurado, en contra de la recomendación de su abogado, Luis Alberto González, quien entonces pidió la inhibición de la jueza superior Mabel Ruiz.

El abogado dijo que se discutieron muchos asuntos de la prueba en la sala de Ruiz y que, por eso, no le parecía apropiado que ella atendiera el caso, que ahora está asignado a la sala de la jueza Marta María Rosario. El desfile de prueba comenzará el 1 de agosto.

La defensa presentará una defensa de inimputabilidad y ya entregó el informe de su psiquiatra al Ministerio Público, con el que pretende sostener que el día de los hechos su cliente no podía comprender las consecuencias de sus actos debido a su salud mental.

Sánchez Díaz está acusado de seis cargos de asesinato, siete tentativas de asesinato y un incendio agravado, por la muerte de su madre, Josefina Díaz; sus sobrinos Samuel Molina Sánchez, Jesús y Pamela Sánchez Vázquez; su cuñada Nereida Vázquez y la prometida de su sobrino Jesús, Kate Donahue.