Arecibo. Su primera reacción fue aferrarse a su pequeño, envolverlo con sus brazos contra su pecho para esconderlo, protegerlo del peligro inminente que se abría paso frente a sus ojos de forma tan inesperada, tan aterradora.

Lo que debió haber sido una visita rutinaria al pediatra que atiende a su bebé se convirtió el martes en una verdadera pesadilla para Stephanie Rodríguez Serrano, de 19 años, cuando, en un suceso sin precedentes, dos individuos armados anunciaron un asalto en plena sala de espera de la oficina de medicina general pediátrica en el barrio Domingo Ruiz, en Arecibo.

Aún incrédula por lo sucedido, la joven, madre de un infante de siete meses, narró ayer a Primera Hora el terror que sintió al ver a los asaltantes enmascarados y vestidos de negro –uno de ellos portando un rifle de asalto– irrumpir en la oficina del doctor José A. Colón Villafañe mientras era atendida por este.

“Yo me quedé petrificada. En el momento que el doctor me estaba atendiendo, ellos entraron a la oficina y metieron a las personas que estaban en la sala de espera y nos dijeron que era un asalto. Eran dos, uno tenía una pistola y el otro un AK-47”, comenzó diciendo la joven.

“Nos dijeron: ‘Tranquilos, que aquí no va a pasar nada’”, contó, a pesar de que era tanta la ansiedad que la muchacha abrazó fuertemente a su bebé y comenzó a llorar.

“Me atacó el llanto porque lo primero que uno piensa es que, por querer hacer daño, se lleven al hijo de uno”, manifestó, mientras recordaba que, en esos momentos de incertidumbre, su hijo comenzó a inquietarse, lo que la preocupó aún más.

“Mi bebé empezó a moverse, estaba desesperado y llorando. Yo lo único que hacía era que lo aguantaba fuerte”, recordó por el temor que sintió al pensar que los inescrupulosos pudieran arrebatárselo de las manos.

Según contó, los individuos amarraron por las manos a los adultos que se encontraban en el consultorio médico, que se estiman que eran seis. En el lugar también estaba el bebé de siete meses y otra infante, que no fueron tocados. Los atracadores utilizaron unas bridas (tie wraps) para improvisar unas esposas con las que mantuvieron sometidas a las personas.

Mientras los pacientes eran vigilados por uno de los asaltantes, que sostenía un rifle de asalto AK-47 modificado con un cargador de tambor de la ametralladora ligera RPK, el otro enmascarado llevó hasta la parte de atrás del consultorio al médico para surtirse de lo ajeno. Resulta ser que esta oficina médica es parte de una sola estructura, dividida entre el consultorio y la residencia del pediatra.

“Nos pusieron unas esposas de plástico, y uno (de los asaltantes) se quedó con los pacientes y el otro me dijo: ‘Vamos pa’ la parte de tu casa, pa’ la parte de atrás’”, relató Colón Villafañe, quien contaba esta terrible experiencia en un tono débil, aún tratando de asimilar lo que había sucedido.

Mientras rebuscaba la residencia, el maleante llegó a amenazar al doctor, quien dijo sentirse muy asustado y aseguró que temía por su vida cada segundo que pasaba.

“El hombre me decía: ‘Si encuentro algo más y no me lo has dicho, va a haber problemas. Dime dónde está el dinero... dime dónde está o, si no, te voy a matar’”, rememoró de lo que fueron cerca de 30 minutos desesperantes, poco antes de que llegara la hora del cierre, a las 8:30 p.m. del martes.

De la casa, el pillo logró llevarse prendas, una computadora portátil, una cámara de vídeo, una pistola calibre nueve milímetros marca Smith & Wesson y alrededor de $1,000 en efectivo.

Tras la pista de los ladrones

Entretanto, la División de Robos del Cuerpo de Investigaciones Criminales de Arecibo (CIC) se hizo cargo de la pesquisa, que podría resultar ser muy difícil, ya que ambos asaltantes estaban completamente tapados y el local no tenía sus cámaras de seguridad en funcionamiento.

Sin embargo, la jefa del CIC arecibeño, la capitana Mayda Ortiz, reveló que se estarán verificando dos cámaras ubicadas en dos establecimientos cercanos a la escena en un intento de identificar el vehículo que los ladrones utilizaron para huir.

“Como parte de la investigación, estamos entrevistando a las personas que estuvieron en el consultorio médico y estamos verificando las cámaras de seguridad que hay en las áreas para ver si logramos identificar el vehículo o algo que nos ayude con el esclarecimiento de este caso”, afirmó.

Por otro lado, el director de la División de Robos, el sargento Alex Novoa, cree que los posibles implicados en el robo deben ser cercanos al área.

“Entendemos que esto fue algo planificado, que lo tenían velado desde hace algún tiempo, hasta que decidieron llevar a cabo el robo”, manifestó.

Según dijo, es posible que se trate de personas que viven cerca de este lugar porque “si vienen de lejos, no van a tomar tantas precauciones... de venir tan cubiertos como para que no se les pueda describir de ninguna manera”.

Hace un año y medio, Colón Villafañe también había reportado un intento de escalamiento en su casa, pero indicó que la Policía Municipal pudo atrapar al delincuente aquella vez.