A sus 18 años, cuando cursaba el tercer semestre de mercadeo en una universidad privada, la estudiante Paulette Avilés Amaro se enfrentó a la oleada del abuso escolar (bullying) que recién comenzaba a surgir en la Isla.

 Hoy, dos años más tarde y tras haber recibido una golpiza de otra universitaria, la joven abogó porque las leyes que tratan a este mal también le apliquen a las universidades.

 “La primera vez que fui víctima de estos agresores fue por medio de las redes sociales. Los mismos colocaron una foto de una indígena, me mencionaron y derrocharon una gran cantidad de comentarios ofensivos públicamente, de los cuales participaron varios estudiantes”, afirmó la joven ante un grupo de representantes que investiga la efectividad de las leyes contra el bullying en la Isla.

 Como una bola de nieve, los ataques hacia la joven universitaria fueron creciendo. La situación llegó al punto de que una de las estudiantes la agredió a los puños en el vestíbulo de la residencia de la universidad, la cual no quiso identificar.

 “Estos actos de bullying llegaron a su clímax cuando la joven adulta, (de 23 años), me agredió físicamente el 20 de noviembre de 2011. Me encontraba saliendo de la recepción de la residencia cuando ésta llegaba. Comenzó a insultarme y yo me dispuse a defenderme. La joven me lanzó un puño en la cara, luego me agarró por el pelo y siguió golpeándome hasta que no pude defenderme más y caí en el suelo. Ya en el suelo, siguió propinándome fuertes golpes en la cabeza, esta vez con los zapatos con taco alto que llevaba puestos. Mientras me golpeaba, un estudiante intentó sacarla, pero ésta comenzó a gritar: ‘Suéltame, que la voy a matar’”, relató Avilés Amaro a los miembros de la Comisión de Asuntos de la Juventud Recreación y Deportes.

 Según la universitaria, la institución no supo bregar con la situación, pues no tenía un reglamento para lidiar con el bullying. Dijo que, en un principio, la sacó a ella y a la victimaria de la residencia. Luego, “resolvió que ambas estudiantes podríamos seguir en la Universidad. La victimaria siguió sus estudios normalmente sin mayores consecuencias y hasta logró graduarse con honores de la Universidad”.

 Con su ejemplo, Avilés Amaro buscaba dejar claro que esta conducta de hostigamiento e intimidación trasciende las aulas de las escuelas públicas y privadas del país. Por ello, dijo que espera que la Legislatura extienda las leyes contra el abuso escolar al sector universitario.

 Tras el testimonio de la joven, el presidente de la Comisión cameral, Ramón Cruz Burgos, indicó que se analizará cómo reforzar las leyes contra el bullying, incluyendo en las universidades.

 Sin embargo, aún no se está claro cómo los legisladores atajarán el problema, según aceptó el representante. Esto se debe a que el Departamento de Justicia propuso tipificar el problema como un delito.

 No obstante, Cruz Burgos se cuestionó si la prisión rehabilitará a los agresores.

“Desde mi punto de vista, lo que tenemos que establecer son unas medidas disciplinarias que vayan a tono con el acto que se cometió, pero que vayan dirigida a rehabilitarlos y educarlos. Por ejemplo, los podemos mandar a hacer trabajo social, lo podemos tener, no es sus casas, sino en un salón con un profesor que los oriente sobre lo que están haciendo. Tenemos que reforzar la cantidad de sicólogos en las escuelas. Tenemos más que 68 sicólogos por contrato para 1,654 escuelas. En la disciplina, la recomendación más positiva y que más visión compartimos, es que tengan que trabajar en servicio comunitario y que si se llega a la suspensión, tengan que reponer las clases”, expuso sobre las ideas que se barajan.

 Hoy, también se propuso que cada escuela sea la responsable de hacer su reglamento, tal como propuso la doctora María Santiago Cáez, presidenta de la Asociación de Educación Privada para Puerto Rico.

“Cuando los reglamentos se hacen dentro de la misma escuela, tienen más efectividad. Un reglamento de la escuela de San Juan no va a ser la misma que la de Jayuya. El reglamento escolar es tan y tan genérico, que se diluye un poco. Por eso, en las escuelas privada es tan efectivo (el atajar el bullying), porque es un reglamento casero”, señaló la ex directora escolar.

Una sexta vista pública sobre la implantación y efectividad de las leyes contra el bullying se realizará este próximo viernes. El representante Cruz Burgos espera tener listo para finales de abril o principios de mayo, un informe que detalle los cambios que deben incluir las leyes, para luego promover las enmiendas.