Nelson Ramos Barbosa y Ángel Correa Rivera fueron encontrados no culpables por el tiroteo en medio de una operación encubierta en el estacionamiento de Big Kmart en Plaza Guaynabo en 2012.

Un jurado emitió un veredicto de no culpabilidad después de casi dos semanas de juicio ante la jueza federal Aida M. Delgado Colón contra dos de los seis acusados en este caso. El resto hizo alegación de culpabilidad y no fueron a juicio.

Según salió a relucir durante el proceso judicial, Ramos Barbosa es hijo y sobrino de otros dos coacusados, pero no estaba en el lugar de los hechos.

Los fiscales del caso son José A. Contreras y Denisse N. Longo Quiñones, y los abogados, Juan A. Albino González y Ramón L. Garay Medina.

"Como en cualquier caso criminal, hay dos partes. Entendemos que la evidencia era contundente y, estemos o no de acuerdo, siempre vamos a respetar el veredicto del jurado", reaccionó el jefe del ICE-HSI en Puerto Rico, Ángel Meléndez.

El 27 de julio de 2012, los narcos llegaron al lugar donde supuestamente llevarían a cabo una transacción de drogas e hicieron su propio operativo de inteligencia. Elvin Rivera Erazo y Jorge Luis González Ramos arribaron en una guagua BMW X5, a quienes los agentes encubiertos le mostraron en el baúl de un vehículo los kilos de supuesta cocaína.

En eso se les acercaron tres vehículos, un Toyota Tercel -en el que iba el hijo de Rivera Erazo, Elvin Rivera Falcón-, una Toyota 4Runner y un Mitsubishi Lancer, y vieron que sus ocupantes estaban armados. Según la declaración de los agentes de la Oficina de Seguridad Interna del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE-HSI), no tuvieron otra opción que anunciar el arresto, lo que desató la balacera.

Los dos ocupantes del Tercel, Rivera Falcón y Ángel Carmona Marcano, fallecieron en la escena. Fue este auto el que chocó contra el vehículo Mercedes Benz en que viajaba Correa Rivera. Cuando fue detenido, no se encontraron armas ni droga en el vehículo.

Los demás acusados eran Alex Matías Maestres y Nelson José Ramos Ramos, padre de Ramos Barbosa.

Correa Rivera fue el último arrestado, en diciembre de 2012, luego de que evaluaran varios celulares confiscados en la escena y revelaran que estaban registrados a su nombre. Los teléfonos fueron usados el día de los hechos para concertar la transacción de 500 kilos de cocaína que agentes encubiertos del ICE-HSI le venderían a un sujeto identificado como Perro por $8.5 millones -a pagar a plazos-, más $1 millón por el costo de transportación.