Padre de Sara no declara tras muerte de su hijita

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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Sólo declaró su nombre y dirección.
Jonathan Vázquez Rivera, de 20 años, compareció ayer a la comandancia de la región de Bayamón, donde fue citado para que prestara su declaración en torno a la muerte de su hija de cinco meses de nacida, mientras se encontraba bajo su custodia, pero no declaró.
La única versión de los hechos ofrecida por el progenitor de Sara Vázquez Peña fueron sus expresiones a la Policía el día en que la llevó a la Sala de Emergencias del hospital Hermanos Meléndez, cuando alegó que la nena se le cayó de los brazos mientras la bañaba el domingo en su residencia, pero no la llevó a recibir asistencia médica.
La madre de Sara, Jazmín Peña Rivera, de 21 años, había salido a la casa de su madre y luego fue a hacer unas tareas de la universidad para la que estudia y dijo que no llevaron a la bebé al hospital porque no contaban con un seguro médico, según la versión original.
De acuerdo con la querella inicial cursada por el Precinto de Bayamón Sur, el pediatra Montañez informó que la menor, aunque llegó sin signos vitales, pudo ser estabilizada.
“Diagnosticó contusiones y fracturas”, agrega la querella #2011-7-211003208, del 1 de marzo, tomada a las 12:28 de la tarde.
El martes, tras la bebé ser declarada muerta en el Centro Médico de Río Piedras, luego de diagnosticársele fracturas (nuevas y antiguas) en el cráneo, quijada y los brazos, por instrucciones de su abogada Rosa L. Vázquez López, el padre de la niña no ha hecho más expresiones a los investigadores.
“Nosotros comparecimos a la comandancia a los fines de colaborar con la investigación y nuestro cliente hizo las declaraciones que tenía que hacer”, manifestó la abogada.
¿Declaró sobre los hechos?
Nosotros asistimos hoy (ayer) a la Comandancia de Bayamón e hicimos las expresiones que entendimos prudente hacer.
Al preguntarle sobre la certificación hecha el miércoles por el patólogo del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), Carlos Chávez, quien afirmó que la muerte de Sara fue un “homicidio”, la abogada advirtió que el caso está “viciado” porque no le corresponde a esa agencia tomar esa determinación.
“En el ICF sólo pueden decir cuáles fueron las causas de una muerte. Nos preocupa; es una evidencia de que ese caso fue viciado, es lo que podemos decir. Nos reiteramos en que fue sumamente irresponsable y fuera de ley porque no son personas que puedan determinar si fue un homicidio, ni siquiera pueden determinar que fue un accidente si fue un homicidio o un accidente lo determinan los tribunales y los fiscales”, denunció Vázquez al insistir en que ni siquiera el ICF puede certificar que se trató de un accidente.
La abogada se reafirmó en que su cliente “sigue cooperando con las autoridades para esclarecer el caso” y que se trató de un “lamentable accidente”.
“Después de todo esto que se sabe, que hay golpes que no son compatibles con eso (caída), lo que se espera es que el padre sea quien pueda arrojar luz de qué fue lo que sucedió", comentó la agente Grace Maldonado, supervisora de la División de Delitos Sexuales y Maltrato de Menores, antes de que el progenitor de Sara compareciera a la citación.
La fiscal Lizamarie Rosa entrevistó el miércoles a la madre de la menor, quien acudió acompañada de su abogado, Peter Díaz, y de los abuelos maternos de la niña muerta.
La mamá de Sara se reafirmó en que su esposo era un hombre bueno que quería a la hija que habían procreado juntos.
La investigación todavía se encuentra en etapa preliminar y aún los agentes trabajan corroborando las versiones obtenidas de parte de los padres de la menor, sus abuelos, vecinos, los médicos que la atendieron, entre otros testigos, antes que la fiscalía tome alguna determinación de radicar acusaciones contra alguien, añadió Maldonado.
La pesquisa está a cargo de la agente Celia Pagán, de la referida División, y de la agente Raciél Díaz, de la División de Homicidios de Bayamón.
El miércoles, los vecinos de la pareja en la urbanización Campo Alegre, de Bayamón, manifestaron que no creen capaz a la pareja de maltratar a la menor y nunca escucharon peleas en su residencia ni otras expresiones contra la menor.
Uno de los residentes de esa comunidad manifestó a Primera Hora, al igual que lo dijo a los investigadores, que lo único irregular que observó en el hogar era que la bebé lloraba desconsoladamente, más de lo común para una infante de cinco meses de nacida.

