Patólogo describe en detalle el ataque mortal contra Gabriela Nicole
El experto indicó que la víctima recibió 11 heridas de arma blanca, incluida una que perforó el corazón.
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La vista preliminar en el caso de Anthonieska “Antho” Avilés Cabrera por el asesinato de Gabriela “Lela” Nicole Pratts Rosario ocurrido en el desvío Roberto Colón, en Aibonito, continuó este viernes con el testimonio del patólogo forense Javier Serrano Serrano, del Instituto de Ciencias Forenses (ICF), quien realizó la autopsia, quien no pudo precisar si se utilizó una o más de un arma punzante para cometer el crimen.
El experto había revelado durante la vista preliminar de la progenitora de Avilés Cabrera, que la herida de arma blanca que le causó la muerte le perforó la punta (ápice) del corazón.
En total, la adolescente recibió 11 heridas de arma blanca, una alargada en la parte posterior derecha de la cabeza, cuatro en el tórax una de las cuales, de cinco centímetros de profundidad le causó a muerte; cinco en el muslo y glúteo izquierdo y otra en la parte posterior del antebrazo derecho que podría ser de defensa, de las cuales detalló su tamaño, trayectoria, longitud, ancho y profundidad.
De la cantidad de heridas, Serrano expuso que se puede inferir que existía la intención de causar la muerte a una persona está indefensa.
El tipo de herida, explicó, permitió una pérdida de sangre sustancial y considerable y lo que le ocasionó la muerte.
“Eventualmente perfora el saco pericárdico, que es el saco que recubre el corazón y eventualmente perfora el ápice del corazón y produce una perforación de aproximadamente un centímetro y penetra la hoja del arma utilizada al interior de la cavidad ventricular lo cual permite entonces que la sangre que está en el interior del corazón bombeándose buena parte de ella sale al saco pericárdico y a su vez también a la cavidad toráxica izquierda y la derecha y esa eventualmente es la única herida que va a contribuir significativamente a producir la muerte”, detalló el patólogo forense.
A preguntas de la fiscal Silda M. Rubio, en torno a si se utilizó solo un arma punzante o varias. “En términos de las descripciones yo no puedo descartar que haya sido utilizada más de un arma porque pudieran haber sido más de una que fueran similares, pero tampoco puedo descartar que haya sido una sola arma.
Su interrogatorio estuvo matizado por las objeciones de la licenciada María Soledad Sáez Matos, quien representa a la imputada junto a la licenciada Athelyn Jiménez Emmanuelli, de la Sociedad para la Asistencia Legal (SAL), cuestionando si está cualificado para hacer inferencias sobre lo ocurrido, la pertinencia de las preguntas del Ministerio Público o por la formulación de preguntas compuestas.
“La idea que tengo yo del arma en base a las heridas que están en el cuerpo es de un arma alargada, con una hoja alargada de aproximadamente cinco o más pulgadas o aproximadamente cinco pulgadas y que tuviera un extremo puntiagudo y que tuviera algo de filo en sus bordes en la hoja del arma”, respondió al ser confrontado con lo que alegó una de las testigos, que ofreció esas medidas sobre el objeto presuntamente utilizado, lo cual dijo es compatible con sus hallazgos.
Aseveró que la herida mortal examinada está acorde con esa descripción de la fiscal sobre la manera en que fue atacada la adolescente a quien se alega empujaron contra un vehículo mientras la agredían con el arma blanca, “ligeramente de izquierda a derecha, ligeramente hacia adelante y hacia atrás y ligeramente hacia arriba”.
Sobre las cortaduras en la palma de la mano y el dedo meñique, que dijo la testigo Gabriela “Gaba” Figueroa Arroyo, amiga desde niña y vecina de la imputada, que le observó a Antho, el Dr. Serrano opinó que podrían coincidir con las de un atacante.
“Gaba” narró durante la vista anterior que Antho cuando salían del desvío tras ocurridos los hechos le dijo llorosa dos veces: “‘¡Gaba, Gaba la apuñalé!’... Ella me enseñó las manos y tenía cortaduras y estaba llena de sangre.”
Luego se montó en el carro que manejaba Elvia Cabrera Rivera, madre de Anthonieska, junto a la imputada que iba en el medio del asiento posterior, su hermana Anthiany y un joven que no conoce que estaba en el asiento del pasajero frontal.
Narró que primero dejaron al joven en la comunidad El Coquí, y luego llegaron hasta la residencia de Elvia y Anthonieska. La testigo optó por irse a pie a su residencia.
Más adelante, al ser increpada por la licenciada Jiménez Emmanueli, describió la cortadura como “raspasos” que no pudo precisar si fueron ocasionados por una caída.
A su vez, afirmó que no le vio manchas de sangre en la ropa ni tampoco ningún objeto en la mano.
A eso de las 3:00 a.m. le envió un mensaje a Antho a través de Tik Tok en el que le preguntó: “ya sabes, ¿verdad?”, refiriéndose a que Lela había muerto.
A preguntas del fiscal Orlando Velázquez Reyes, agregó que su amiga le advirtió “tú vas a hacer lo que mami te diga” y ella le preguntó “¿Y tú?”. La respuesta fue: “tú, simplemente, vas a hacer lo que mami te diga”.
Sin embargo, le admitió a la licenciada Jiménez Emmanueli que no podía afirmar que fue su amiga de la infancia la que le respondió el mensaje.
Durante esa mañana, su padre le pidió que fuera hasta su residencia y él la llevó ante las autoridades donde dijo declaró “la verdad”, refiriéndose a la declaración jurada que prestó.
En el documento, la fiscal Brenda Lee Soto le advirtió que en ese momento estaba siendo entrevistada como posible sospechosa de delito. La joven replicó que no recuerda que se lo hayan dicho.
Sobre la conversación que sostuvo con su padre y si este manifestó que “la iba a llevar al cuartel para entregarla”, el fiscal intervino para rechazar tales comentarios como si se tratara de admisiones.
En la vista anterior la defensa mostró un documento de advertencias Miranda para sospechosos de delitos (en este caso faltas porque era menor de edad), relacionado con una segunda entrevista realizada por el agente investigador, después de que declarara que Antho había apuñalado a Gabriela. En ese entonces se le tomó la declaración jurada.
Según su versión los sucesos en cuestión se iniciaron mientras Figueroa Arroyo se encontraba con sus amigas en la esquina del negocio La Placita Martínez, y Mariathny recibió una llamada de Fabiola (ambas hermanas de padre de Antho), quien estaba molesta porque no aceptaba la relación que tenía con su novia, por motivos de edad y estilo de vida.
Declaró que al llegar al desvío para encontrarse con Fabiola se inició una discusión. Fabiola golpea a Mariathny en la boca y ella le responde con otro puño. Contó que se sentó en el asiento del pasajero de un vehículo a mirar lo que sucedía.
Anthonieska trató de separarlas. En ese momento, Lela estaba sentada sobre la valla de la acera y la pelea era en el área verde. Llegaron las madres de Antho y Lela, Elvia y Lisandra, respectivamente, preguntando por lo que ocurría.
Siguió narrando que las peleas continuaron escalando y Anthiany (hermana de Antho) y Lismary (hermana de Lela) ya estaban discutiendo porque acusaba a esta última de “siempre tenía problemas por bocona”.
Después de golpearse se separaron y volvieron a pelear. Ya para ese momento Lela y Antho también se enfrascaron en otro incidente de agresión.
A su vez, Anthonieska y Gabriela Nicole se estaban agarrando por el pelo y Elvia y Lisandra estaban “jaltándose a los puños”.
Al intentar separarlas “Lisandra (madre de Lela) me coge por el pelo. Estábamos en el carril derecho y llegamos hasta el carril izquierdo. Después de ahí nos separaron y cuando yo me viro veo a Lela tirada en el piso.”
- “¿Cómo estaba ella (Gabriela Nicole)? “, cuestionó el fiscal.
- “Estaba con las manos para arriba y tenía el muslo derecho lleno de sangre”, detalló Figueroa Arroyo.
Sobre la razón para no interponerse para separar a su amiga Anthonieshka, respondió que ya otras personas se habían acercado para hacerlo, aunque no las pudo identificar ni precisar la cantidad.
En su línea de interrogatorio, el fiscal le preguntó por el tamaño y el color de la cartera de Elvia Cabrera, y en contraste a la primera testigo, Betzaida Caratini Ortiz, tía política de la víctima, que aseguró que era oscura, dijo que la vio color crema en tonos claro y oscuro y de unas 14 pulgadas.
A Anthonieska, que tenía 17 años al momento de los hechos, se le radicaron cargos por asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas, en común y mutuo acuerdo con su madre, Elvia Cabrera Rivera, cuyo caso se ve por separado en etapa de juicio con la selección de jurado.


