Aguadilla.  El otrora policía municipal Vicente Hilerio Álvarez hizo huelga de hambre por nueve  días, cuando fue despedido por el Municipio de Aguadilla por desenfundar su arma de reglamento. 

Llevaba 28 años de servicio y nunca antes había utilizado  su arma, según expresa, y asegura que su destitución se hizo injustificadamente.

Ahora  celebra que el Municipio deberá devolverle su trabajo, pagarle retroactivo el jugoso aumento al salario mínimo anunciado por el alcalde Carlos Méndez Martínez, a su retiro con 57 años.

Resulta que el pasado sábado 19 de septiembre, la Comisión de Investigación, Procesamiento y Apelación  (CIPA), que tuvo a su cargo examinar su querella por mal uso o abuso de autoridad,   revocó su expulsión y ordenó su reinstalación al cuerpo policial.

“Me expulsaron porque supuestamente para ellos fue ilegal que yo defendiera la vida de mi hijo. Disparé contra una persona en la pierna”, dijo al resumir el origen de la controversia y lamentando que su padre -quien sufrió mucho la alegada injusticia- murió sin saber que se resolvió a su favor.

Los hechos ocurrieron el 5 de abril de 2013, cuando luego de culminar su turno de trabajo  recibió la llamada de su hijo pidiéndole ayuda porque un hombre sospechoso rondaba alterado por la casa de sus abuelos. Naturalmente, Hilerio Álvarez se dirigió al lugar.

Según relató, luego de varios intentos por parte de su hijo para sacar del área al individuo, hubo un altercado en el que Hilerio Álvarez terminó disparando contra el hombre.

“Yo me identifico como policía y él me dijo: 'y yo soy del caserío'. Ahí mismo me da un puño en la cara. Me tira contra la verja y cuando reacciono, (veo que) él va para encima de mi hijo con un cuchillo”, narró.

 “Tuve que sacar el arma de reglamento”, acotó, aclarando que disparó seis veces porque nunca había utilizado su arma y cuando lo hizo dio en el piso, aunque alcanzó atinar dos balas en la pantorrilla.  

“Yo no quería matarlo, sino neutralizarlo, porque si lo dejo, cortaba a mi hijo”, sostuvo.

Asegura que llamó a la ambulancia  y a la Policía estatal, pero nunca se presentó una querella contra  el individuo, por el contrario, se inició una investigación en su contra.

“Ya me habían desarmado. A los seis meses me empiezan a investigar. El comisionado (de la Policía Municipal, Luis Irizarry) me citó para la oficina para entrevistarme”, señaló. 

Hilerio Álvarez recordó haberle refutado que él no era investigador administrativo, pero este sostuvo “que  tenía que investigar porque le estaban metiendo presión de arriba”, acotó.

A los diez meses de haber iniciado la investigación, le notificaron que había sido expulsado del cuerpo policial.

Destacó que meses antes de este incidente, había impugnado el rango de un policía que terminaron ascendiendo a sargento, por lo que  piensa que fue despedido en  represalia.

“Yo lo impugné y emplazaron al comisionado y al alcalde”, señaló el policía, quien asegura que “esa espinita de que los emplazaron, la tuvieron ahí, hasta que vieron la oportunidad (de expulsarlo). Pero no pensaron las consecuencias. Se inventaron tres faltas graves que no me aplican para expulsarme”, opinó.

Según expresa la resolución de la CIPA –de la que Primera Hora obtuvo copia- el municipio alegó que Hilerio Álvarez cometió faltas graves a los postulas #1, #2 y #5 del reglamento de la Policía Municipal, al “demostrar incapacidad manifiesta, ineptitud, descuido, parcialidad o negligencia en el desempeño de sus deberes y responsabilidades; disparar un arma de fuego contra cualquier personal, excepto en caso de legítima defensa o de un semejante; e imputar a cualquier persona actos que den lugar a una investigación administrativa o a la radicación de una denuncia o acusación a sabiendas de que los hechos imputados son falsos”, respectivamente.   

Cinco días después de haber sido expulsado, el guardia destituido se fue en huelga de hambre frente al municipio. 

Hilerio Álvarez alega que intentó sin éxito mediar con el alcalde Méndez Martínez. 

“Me dijo, no puedo hacer nada, porque tu apelaste a la CIPA.  Eso no está en mis manos”, dijo supuestamente el alcalde. 

“Pero yo le digo al alcalde que ahora está en sus manos”, luego de la orden de la CIPA de devolverle su trabajo. 

Según dijo, no descarta demandar al Municipio.

El alcalde Méndez Martínez no respondió a las llamadas de Primera Hora para una reacción.