La segunda fase del juicio contra Xavier "Xavi" Jiménez Benceví, de 28 años de edad, comenzó este miércoles con testigos de la fiscalía federal que tratan de probar los factores agravantes para que el jurado determine si le impone la pena capital o cadena perpetua.

Un jurado en el tribunal de los Estados Unidos para el distrito de Puerto Rico, declaró culpable este martes a Jiménez Benceví por el asesinato de la confidente de las autoridades federales Delia Sánchez Sánchez.

Este mismo jurado, integrado por siete mujeres y cinco hombres, comenzó a escuchar la prueba presentada por la fiscalía federal ante el juez José A. Fusté. Mientras, en el exterior del tribunal decenas de personas se manifestaron contra la pena capital.

El fiscal James Dennis Peterson presentó el informe inicial al jurado y destacó que la prueba sería "simple y al grano", con testigos que declararían sobre tres crímenes que cometió Jiménez Benceví.

Dijo que fueron el asesinato de Eduardo Cabrera Arriba, el 28 de agosto de 2007, disparó contra agentes encubiertos el 16 de septiembre de 2010 - apenas tres meses después de matar a Sánchez Sánchez el 21 de junio de 2010 -, y tirotear y herir a varias personas en el “Victory Shopping Center” en Bayamón, el 25 de mayo de 2011, donde nueve personas resultaron heridas.

"Merece una sentencia de pena de muerte por todo lo que ha hecho", expresó Peterson, quien representa a la fiscalía con junto a Ilianys Rivera, José Capó y Luke Cass.

Carlos Ríos, agente investigador del asesinato de Cabrera Arriba, relató que recibió confidencias que lo condujeron a dar con Jiménez Benceví como el sospechoso del asesinato ocurrido en un hospitalillo frente al caserío Falín Torrech en Bayamón.

Cuando Jiménez Benceví fue arrestado, según Ríos, le manifestó que "se estaba defendiendo" porque supuestamente Cabrera Arriba, más conocido por “Corn Flake”, le hizo varios disparos cuando caminaba por el caserío Falín Torrech.

Más tarde ese día, fue al hospitalillo y le hizo varios disparos con un rifle AK47, arma que guardó en el baúl de su auto y que fue ocupada, declaró el agente Ríos.

El vehículo que usaba el ahora convicto, estaba a nombre de otra persona que al ser entrevistada indicó que se lo había vendido a Jiménez Benceví, pero no habían hecho el traspaso, indicó Ríos.

Jiménez Benceví, por el asesinato de Cabrera Arriba, fue sentenciado a 157 años de prisión en el foro estatal el 4 de diciembre pasado.

Al ver los documentos de esta sentencia, el juez Fusté se percató de que hubo otra sentencia igual el 8 de marzo pasado, por lo que expresó que en sala que "suena irregular" y que se comunicaría con la rama Judicial estatal para informarle de esta situación.

En relación al incidente de los policías a los que el convicto le disparó, testificaron dos de los tres agentes que la noche del 16 de septiembre de 2010, iban en un auto confidencial y vestidos de civil por Sierra Bayamón.

El agente Pedro Juan López Agosto relató que iba en el asiento del pasajero, que conducía su colega Juan Dávila y atrás iba el policía Israel García.

Tanto López Agosto como García declararon que vieron un carro siguiéndolos con las luces apagadas, que se le pegó al lado, y en ese momento Dávila le dice al pasajero del otro vehículo que eran policías, que si había algún problema, y que el pasajero contestó que no y siguió la marcha.

En este proceso, no se le preguntó a García ni a López Agosto la marca, modelo o color del aludido carro que se les acercó.

"Dávila dice que el pasajero en ese carro llevaba un rifle y le dimos seguimiento. Dávila menciona: 'nos van a tirar, nos van a tirar' y así mismo fue. Nos tiró sin pena alguna", narró López, quien señaló en sala a Jiménez Benceví como el que les disparó alcanzándolo en la cintura.

Al hacer una rueda de confrontación con fotos, "identifiqué a la persona que nos había disparado, sin duda alguna logré identificar a esa persona que nos disparó".

García tampoco tuvo duda al identificar a la persona que le disparó en el muslo izquierdo. Dijo que estuvo 14 días hospitalizado y confesó entre lágrimas que la situación le ha perjudicado "bastante" y que "cada vez que me toca revivir este incidente desgraciado que me tocó vivir, en realidad, no, no, no me siento bien".

En el alegado otro incidente, tres jóvenes que estaban frente o dentro del supermercado Plaza Loíza en el “Victory Shopping Center” relataron que el 25 de mayo de 2011, Jiménez Benceví comenzó a disparar e hirió a varias personas.

Antonio Luis Rivera Marcano dijo que trabajaba como "bagger" y estaba en el exterior del supermercado cuando una joven se bajó de un Mazda 3 y se le cayó su teléfono celular. Comentó que sus compañeros “baggers” se quedaron mirando a la fémina.

Rivera Marcano observó que el conductor del Mazda 3 miró hacia la fila, viró y se estacionó. Fue al baúl del vehículo y regresó al área guiando el carro, que él (testigo) entró al supermercado "y como a los diez segundos, pasó el revolú". Alegó que después supo que el tiroteo provino de un Mazda 3.

Este “bagger” no resultó herido, contrario a Ángel Gabriel Santiago Marrero, quien declaró que vio a Jiménez Benceví preguntar a los "baggers" que quién le faltó el respeto a su mujer, que quién la estaba ligando. Hizo un gesto, sacó un arma y comenzó a disparar.

Santiago Marrero se fue corriendo, pero perdió el balance y cayó al piso, y se arrastró para protegerse detrás de un muro. Recibió un disparo en la espinilla, y preguntas del juez le dijo que recibió la herida en la pierna derecha. Poco después identificó a Jiménez Benceví en una rueda de confrontación con fotos.

Iris Díaz Vélez trabajaba en el interior del supermercado cuando de momento sintió un cantazo. Dijo que cayó al suelo y un niño como de 11 años estaba a su lado también le comentó que estaba herido.

"Vi mucha sangre, muchas personas heridas. Muchos gritando y quejándose", señaló Díaz Vélez, quien fue transportada al hospital y resultó que recibió un roce de bala.

El proceso continúa este jueves con el último testigo de la fiscalía. Luego procedería el turno a la defensa, compuesta por John Martin y Laura Maldonado, para presentar los factores mitigantes para evitar que su convicto cliente sea sentenciado a la pena capital.