David Hernández Urbina, alias Avatar, fue ingresado a la cárcel esta madrugada por el asesinato de Jamy Liz Carrera Ortiz, cuyo cadáver apuñalado fue hallado el 27 de abril pasado, en su apartamento del condominio Monserrate Towers en Carolina.

Agentes de la División de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Criminales de Carolina radicaron cargos contra el joven, de 21 años, por el asesinato de la mujer, que era madre de tres niños y estaba embarazada.

La fiscal Johanna Pérez instruyó que se le sometieran cargos por asesinato, violación a la Ley de Armas, destrucción de evidencia y sustancias controladas, debido a que al momento de su arresto se le ocupó picadura de marihuana.

Debido a que el proceso se extendió hasta horas de la madrugada, cuando ya había cerrado el tribunal de Carolina, el proceso de trasladó a Río Grande. Allí, el juez Wilfredo Viera determinó causa para el arresto de Hernández Urbina por todos los cargos y le impuso una fianza global de $2,103,000. Al no poder prestarla, fue ingresado en la cárcel Regional de Bayamón. La vista preliminar quedó pautada para el próximo 15 de mayo.

Hernández Urbina fue arrestado en altas horas de la noche del miércoles en Barceloneta, tras la investigación a cargo del agente Julio Rodríguez Camacho, del CIC de Carolina.

Según el inspector Jorge L. Luyando, jefe del CIC de Carolina, Hernández Urbina le confesó a las autoridades que compartió íntimamente con la ahora occisa durante la noche del viernes y la madrugada del sábado, pero que en algún momento utilizó sustancias controladas.

Fue entonces, alegando que el diablo se le había "metido por dentro", que atacó salvajemente a Jamy Liz con un cuchillo. Los tres niños de la mujer, de 23 años, no se encontraban presentes al momento del ataque, según fuentes allegadas a la pesquisa.

Hernández Urbina, quien plasmó su confesión en una declaración jurada, tiene tres años de estudios universitarios en sicología, múltiples parejas, su padre está preso por un delito no precisado y es adicto a sustancias controladas.

Una fuente indicó que el hombre residía con su madre hasta el momento de los hechos, pero que desde entonces se había movido por el caserío Luis Llorens Torres en San Juan, el pueblo de Bayamón y el área de Río Piedras.

La mujer fue herida con unas 15 a 20 puñaladas. Ortiz Carrera era empleada de un restaurante de comida china y fue encontrada desnuda en la sala de su apartamento.

La Policía teoriza que su puerta no fue forzada por Hernández Urbina, sino por vecinos quienes la procuraban sin éxito. Se entiende que la mujer fue asesinada durante la madrugada del sábado, pero la Policía no llegó a su cuerpo hasta las 6:30 p.m. del mismo día.

"Este caso está resuelto y tenemos evidencia que demuestra que este hombre estaba en el apartamento (cuando ocurren los hechos)", dijo Luyando. El oficial dijo que hay prueba que demuestra eso y que está en manos de las autoridades. Igualmente hay otra evidencia que todavía falta por ser validada en el Instituto de Ciencias Forenses.

Una fuente le indicó a este medio que el pasado domingo, el sospechoso fue tiroteado mientras transitaba en su vehículo por el área de Country Club en Carolina, pero resultó ileso del atentado.

Una mujer que le acompañaba fue quien se querelló ante la Policía. La mujer, supo este medio, es una de sus parejas y figura como acusada junto a Hernández Urbina en un caso de robo de Plaza Carolina. De hecho, ayer se contempló la posibilidad de que surgiera un acuerdo entre Hernández Urbina y la fiscalía para declararse culpable por ese caso de robo, contra una empleada federal en un cajero automático, registrado en diciembre pasado.

Luyando agregó que no se ha recuperado la propiedad robada del apartamento de Carrera Ortiz, como su televisor y una computadora, pero no descartó que se solicite una orden de allanamiento para lograr entrar a la residencia del detenido.

El cargo de destrucción de evidencia surge porque se deshizo del cuchillo con el que mató presuntamente a Jamy Liz, además de que botó la ropa que utilizaba al momento de los hechos.

Días antes de su asesinato, la mujer se había querellado porque desconocidos habían escrito el número “666”, en la pared de su apartamento, lo que ella interpretó como una señal de que su vida estaba bajo amenaza. Luyando indicó que la Policía no tiene evidencia que vincule a Hernández Urbina con este dibujo.

La Policía entrevistó a la madre del detenido, quien no ha alegado que su hijo sufra de alguna condición de salud mental o que esté medicado. Hernández Urbina fue detenido en compañía de otro varón, pero Luyando no quiso identificarlo ni precisar si está cooperando con la Policía.