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Por Jay Fonseca

Esto tiene salvación

El diablo empuja los préstamos estudiantiles

05/05/2019
"El gobernador y la Junta han decidido condenar a nuestros estudiantes a que cojan préstamos"

Nuestro gobernador y su cómplice Junta de Control Fiscal han decidido condenar a nuestros alumnos para que cojan préstamos estudiantiles. Contrario a lo que están haciendo los estados que buscan abandonar su modelo educativo carísimo, aquí el gobernador y la Junta han conspirado para hacer mucho más cara la universidad de mayor calidad en Puerto Rico. 

Eso de “mayor calidad” depende del estudiantado y el profesorado, pero los datos muestran que aún con el deterioro que tiene la UPR, sigue siendo la mejor opción según indicadores usados en el mundo. 

Actualmente, solo el 2% de los prepas y el 8% de los estudiantes subgraduados cogen préstamos estudiantiles en la UPR. Todavía los estudiantes que no están repagando los préstamos en la UPR están en la mediana nacional, pero han ido aumentando sustancialmente y cuando le añadimos el resto de las universidades estamos entre los peores de todo Estados Unidos. Triplicar el costo de la UPR provocará que muchos más estudiantes entren en ese proceso perverso. 

La razón por la que los préstamos estudiantiles son tan malos es porque son un ancla en el desarrollo de la persona, pero también porque son a base de interés compuesto. Es decir, cada vez que pospones los pagos (lo que se incentiva un montón) el interés se acumula sobre el interés. O sea, que si debes $100,000 a 6% de interés y no lo pagas, se acumulan y ahora debes $106,000, y el otro año debes $112,360 y así por el estilo. 

Por tanto, un graduando no puede montar su propio negocio ni su propia oficina porque tiene que estar repagando préstamos inmediatamente se gradúa o entra al círculo perverso de pagar intereses de por vida. En nuestro caso, esto provoca que muchísimos estudiantes se larguen del País porque necesitan conseguir un empleo de inmediato con buena paga incrementando la despoblación isleña. Así que no tiene sentido el sistema que empujan el gobernador y la Junta a no ser que solo busquen destruir la UPR. 

Recientemente, el 16.9% de los préstamos estudiantiles aquí estaban morosos. Eso nos pone entre los peores seis de Estados Unidos. Pero este número va a subir considerablemente cuando más estudiantes cojan préstamos al triplicar el costo de la universidad con más estudiantes en la Isla. Esto va a incentivar la emigración y por tanto no tiene sentido que estemos gastando $2 billones en el sistema público de k-12 y luego $1 billón en el sistema universitario para que se nos vayan para otro estado una vez se gradúe.

¿Usted cree que Toyota pagaría por años el adiestramiento para que luego el empleado se vaya a trabajar de inmediato a Honda? 

Por tanto, es obvio que es un disparate la propuesta que hizo el gobernador de quitarle fondos a la UPR y es peor aún que la Junta que habla de reactivar la economía lo permita. Obviamente, necesitamos dar becas y bajar los costos de estudios en aquellas materias que la Isla necesita para poder competir con el globo y con los estados. Debemos darle fondos a la UPR a cambio de graduar más ingenieros, matemáticos, programadores y científicos. 

Incluso, los fondos pueden estar condicionados a que vayan aumentando la posición actual en el QS Rankings y en las publicaciones revisadas por pares que muestren un considerable aumento de calidad. A cambio de estos fondos, los estudiantes deben quedarse en la Isla por cierta cantidad de años como están haciendo en New York con las universidades del gobierno. 

Puerto Rico necesita que su gente joven se quede. Hacerle más difícil su estadía es un disparate garrafal. Alternativas hay, bien pueden definir la universidad como esencial porque para pagar las pensiones, la deuda, y los servicios básicos, hace falta gente echando al pote y si seguimos empujando que los jóvenes se vayan no habrá forma de pagar ni la deuda, ni las pensiones ni los servicios básicos. 

Ahora mismo esos que podrían echar al pote, están largándose y con razones para nunca volver.