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En peligro de desaparecer tres especies de coquíes

Por Rebecca Banuchi 12/01/2013 |05:31 p.m.
Entre los factores que han causado la merma poblacional de los coquíes, figura el cambio climático. (Archivo)  
Durante las pasadas tres décadas, el país ha perdido tres especies de coquíes, y otras tres están hoy bajo la amenaza real de desaparecer.

Pensar en Puerto Rico sin el cantar de los coquíes puede rebasar la imaginación de cualquier boricua. La ausencia en la Isla de ese popular anfibio es casi impensable.

Pues sepa que, aunque parezca inverosímil que eso ocurra, durante las pasadas tres décadas, el país ha perdido tres especies de coquíes, y otras tres están hoy bajo la amenaza real de desaparecer.

Un estudio del doctor Rafael Joglar concluyó que el Coquí de la Montaña sólo se encuentra en el Bosque Nacional El Yunque y en el Bosque Carite, al igual que el llamado Coquí Martillito.

La población del Coquí Caoba también ha disminuido significativamente, y aunque se pueden localizar algunos individuos en las montañas altas, quedan pocos ejemplares en los citados bosques de Río Grande y la Sierra de Cayey.

Los resultados de la investigación, presentados durante el Simposio sobre Especies Amenazadas y en Peligro de Extinción organizado por el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), serán utilizados por la agencia para desarrollar su estrategia de manejo de especies y recursos naturales.

“Hay una necesidad de proteger el hábitat donde habitan estas especies, y hay que seguir procurando que no tengan amenazas adicionales a las que tienen hoy”, subrayó la secretaria del DRNA, Carmen Guerrero, en entrevista con este medio.

Según el estudio de Joglar, director del Proyecto Coquí, entre los factores que han causado la merma poblacional de los coquíes, figuran el cambio climático, la destrucción del hábitat natural de estos anfibios y un hongo patógeno de la piel denominado Batrachochytrium dendrobatidis (BD).

“Hay que seguir fomentando la investigación científica. No es hasta el 2004 que se identificó este hongo. Hay que asegurar que identificamos las fuentes de estas amenazas, y establecemos estrategias de manejo para evitar que estas especies lleguen a la extinción”, dijo Guerrero.

El hongo se propaga principalmente en momentos de sequía, por lo que la titular del DRNA resaltó la necesidad de mantener húmedos los espacios donde radican estos animales.

Guerrero resaltó que, a diferencia de las tres especies bajo amenaza, al Coquí Común, que es el más que abunda en el país, no le afecta el hongo BD.

“Quedan coquíes”, dijo la secretaria queriendo evitar cualquier alarma en torno a la supervivencia del anfibio.

“El Coquí Común, lo bueno es que todavía no está afectado por este hongo, pero tenemos otras especies de coquíes, y los puertorriqueños tenemos que conocer la diversidad que existe, y ver cómo nos unimos para proteger esta especie tan icónica y representativa de lo que es Puerto Rico”, subrayó Guerrero.

En su estudio, Joglar destaca que “los anfibios son bioindicadores”.

“En otras palabras, estas especies nos brindan información sobre el estado de salud del área donde se encuentran. Si hay especies amenazadas que están en peligro, esto lo que nos está diciendo es que los humanos estamos también amenazados”, indicó el catedrático de la Universidad de Puerto Rico en un comunicado del DRNA.

La Isla contaba con 17 variedades de coquíes, pero durante los últimos 30 años desaparecieron el Coquí Dorado, el Coquí de Eneida y el Coquí Palmeado.

La secretaria del DRNA instó a identificar corredores ecológicos que unan los bosques y otras áreas donde viven los coquíes en peligro para preservar sus hábitats e integrar a los dueños de terrenos privados para que se unan al plan de conservación.