Ponce. Hace más de cien años nació en la Ciudad Señorial el Hogar Santa Marta, fundado por las Hermanitas de los Ancianos Desamparados y desde entonces dedican día y noche al cuidado de los envejecientes, a quienes les brindan el amor infinito.

Llegar a la montaña del sector Sabanetas es como entrar al paraíso, lleno de naturaleza, tranquilidad y con una hermosa vista al mar Caribe.

Allí, 15 monjitas y un grupo de enfermeras y cuidadores se esmeran para atender a los 145 abuelitos, de los cuales 40 son hombres.

“Este hogar es para los envejecientes, para que disfruten sus años dorados”, dijo sor Hilda María Rodríguez, quien dirige el hogar por los pasados cinco años.

Explicó que el hogar brinda servicios de vivienda permanente a envejecientes de 65 años en adelante, aunque actualmente la mayoría sobrepasa los 80.

Sostuvo que los residentes, muchos de estos encamados y con Alzheimer, reciben atención de trabajadora social, dietista, cuidado médico, actividades recreativas y ayuda espiritual.

Señaló que algunos de los envejecientes se sostienen con lo que reciben del Seguro Social, pero que lamentablemente otros no cuentan con los recursos para sufragar sus gastos.

Ante la grave crisis económica que atraviesa el país las aportaciones de los benefactores al Hogar Santa Marta se ha reducido y en ocasiones tienen que hacer de tripas corazón para poder cumplir con las necesidades de los residentes.

“Sube la luz, el agua, los alimentos y tenemos que cumplir con el pago de nómina”, indicó sor Hilda.

Asimismo, manifestó que la Legislatura les otorga una aportación, la que se ha reducido y que la última donación que le hizo el Municipio de Ponce fue una copiadora hace dos años.

Aunque no pudo precisar de cuánto es el presupuesto actual, esta sostuvo que “$100 mil al mes no dan”.

“Estamos luchando para no tener que cerrar porque nuestros viejitos aman este lugar”, expresó la directora.

Por su parte, Sergio Chévere, gerontólogo del hogar, resaltó que el servicio que se ofrece es de calidad.

“Estas monjitas son ejemplo de entrega total y caridad”, mencionó el médico, quien añadió que tienen una lista de espera de cerca 80 envejecientes.

buscan ayuda

Carlos Diago llegó al hogar hace seis meses a llevar a su esposa, quien padece de Alzheimer, pero su gran amor no le permitía estar lejos de ella, por lo que de inmediato se mudó a Santa Marta. “Este lugar es maravilloso, las atenciones son especiales”, sostuvo el hombre, quien propuso la creación de una asociación de amigos de Santa Marta para recaudar fondos.

Anunció que a partir de octubre estarán a la venta boletos para un concierto navideño que se realizará el 22 de diciembre en la Pontificia Universidad Católica.

Si desea ayudar a continuar la labor de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados puede comunicarse a los teléfonos 787-840-7575 y 787-840-6677.