A dos años del asesinato del niño Eliezer Omar Encarnación Alicea, de 13 años, a quien un narcotraficante le disparó en el pecho el 17 de diciembre de 2008 cuando jugaba al escondite en el patio de su residencia, su asesino, fue excarcelado para enfrentar los nuevos cargos.

El juez Rafael Villafañe, del Tribunal de Bayamón, encontró causa para arresto contra José A. Concepción Guerra, alias “Matojo”, de 30 años, por un cargo de asesinato en primer grado y dos de violación a la Ley de Armas señalándole una fianza de $3 millones y ordenó su reingreso a la cárcel Guayama Mil.

“Matojo” se encuentra preso en esa cárcel desde el primero de junio de 2009, tras ser arrestado por el teniente Rafael Rosa, quien lo buscaba ya que se le había revocado una probatoria por Ley de Armas y lo enfrentó a tiros en la calle Pomarrosa de la urbanización Estancias de Cerro Gordo, en Vega Alta.

El secretario del Departamento de Justicia, Guillermo Somoza Colombani, en conferencia de prensa conjunta con el superintendente de la Policía, José E. Figueroa, los fiscales y el agente del caso, José Pérez Caldero, informaron que no se descartan acusaciones contra otros delincuentes por el crimen del menor.

“A base de toda la investigación realizada, de los vecinos, de la prueba científica que tenemos para demostrar el caso más allá de duda razonable”, detalló Somoza, al resaltar la cooperación ciudadana para el esclarecimiento del caso.

 

Al mismo tiempo, Somoza negó que la radicación de estos cargos, a pocas horas del aniversario del crimen del niño Lorenzo González Cacho, se trate de una estratagema mediática con el fin de corroborar su alegato constante, de que hay casos que tienen que madurar antes de someter acusaciones. El nombre de “Matojo” salió a relucir como sospechoso desde el día de los hechos.

Los padres del menor agradecieron a las autoridades el esclarecimiento del crimen de su hijo a pesar de que tardaron dos años en acusar al asesino.

La madre del menor, Migdalia Alicea, manifestó entre lágrimas que confía tanto en la justicia terrenal como en la divina.

“Confío en la justicia de la tierra, más confío en la justicia divina, que es sobre todo la más importante…No ha sido fácil, perder un hijo es un dolor bien grande, yo a mi hijo lo lloro todos los días, me hace mucha falta, porque Eliezer era un nene bueno”, declaró entre lágrimas.

Agregó que su hijo era bien apegado a ella y a su padre, a quien besaba con cariño cuando llegaba del trabajo, y muy querido.

“Era un niño bien querido por todos, en la escuela, un niño inteligente... de verdad que duele, esto nunca se va a olvidar, esa herida que tiene el pecho la tengo yo en el mío todavía.. no es fácil, de verdad que es un dolor bien grande, pero yo sé que al final llegará a la luz y la justicia prevalecerá”, sostuvo entre lágrimas Alicea.

El padre del menor, Cirilo Encarnación Kuilan, aseguró que en ningún momento ni él ni los residentes de la urbanización con acceso controlado se percataron de que en la residencia ocupada por “Matojo” se llevaban a cabo actos ilícitos.

Al mismo tiempo, se cuestionó por qué siguen muriendo inocentes en las calles del país.

“Todavía estamos en espera, hay presunción de inocencia, hay que esperar el proceso. Yo confío en el sistema, hay que esperar que el sistema funcione, es el único que tenemos, no es perfecto, pero hay que confiar en él”, declaró el padre.

“Habían 11 niños con él, pudieron haber más víctimas, más muertos ese día, pero pues le tocó a mi hijo ser víctima…quisiera que sea el último niño que fallece en esta guerra contra la droga porque ya ellos traspasan y no respetan ni tan siquiera, personas decentes”, sostuvo el padre del menor.

Encarnación Kuilan explicó que era miembro de la Asociación de Residentes de la urbanización y que sólo observaban que en la casa había arena y bloques, como si tuvieran intenciones de remodelarla.

“Nunca lo veíamos (Matojo), él entraba y salía”, sostuvo.