Aguas que valen el brillo de sus noches

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 19 años.
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Puerto Rico es el lugar del mundo con más recursos bioluminiscentes de agua y su valor es inigualable, afirmó ayer el doctor Michael Latz, estudioso de ese fenómeno en el Instituto de Oceanografía de la Institución Scripps, de California.
La Isla cuenta con la bahía de La Parguera, en Lajas; Laguna Grande, en Fajardo, y la bahía de Puerto Mosquito, en Vieques, que son bioluminiscentes permanentemente. También las lagunas de Joyuda, en Cabo Rojo; Torrecillas, en Loíza; Aguas Prietas, en Fajardo; Boquerón, Cabo Rojo y el litoral de Mar Negro, en Salinas, pueden ser bioluminiscentes por temporadas.
A pesar de que se da a conocer a los turistas del exterior el hecho de que Puerto Rico cuenta con estas lagunas, el puertorriqueño promedio lo desconoce, por lo que Latz indicó que hace falta fomentar la educación y que continúe la buena cooperación entre el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), el Fideicomiso de Conservación y otras agencias relacionadas con el ambiente.
“Nos tenemos que preguntar cuál es el objetivo con nuestros cuerpos de agua bioluminiscentes. Para preservar su brillo hace falta aprobar leyes y regulaciones que permitan mantenerlas intactas y lo menos posible contaminadas”, sugirió el experto.
Por ejemplo, en bahía de Puerto Mosquito ya está prohibido el paso de embarcaciones con motores que no sean eléctricos, que utilicen gasolina y diesel. En Puerto Mosquito está a punto de culminarse el plan de manejo por el DRNA y en Laguna Grande, el Servicio Geológico Federal conjuntamente con el Fideicomiso están trabajando en la reglamentación para el área.
Desafortunadamente, en el caso de La Parguera, la ausencia de un plan de manejo, sumado a las escorrentías, descargas ilegales y contaminación de luz de proyectos de desarrollo cercanos, amenazan la bioluminiscencia. No obstante, Latz asegura que con recursos, normativas y asesoramiento científico pudiera revertirse la pérdida de la bioluminiscencia.
En el área de Las Croabas, que enfrenta un vertiginoso aumento en desarrollos, el Fideicomiso persigue que se instalen sistemas de luz cuyo brillo no vaya directamente al agua de la laguna, lo que aplica además para mantener las poblaciones de tinglares que llegan a las costas de la Isla para anidar.
La bioluminiscencia tiene un atractivo visual y un alto valor para el campo de la investigación científica. A pesar de que nadie en Puerto Rico se dedica a evaluar el fenómeno, mundialmente se utiliza como herramienta para estudios sobre antioxidantes, la elaboración de medicinas, fertilización, inflamación, enfermedades genéticas, cáncer y tumores.

