Tal vez unos imaginaban que le darían una última trillita en su motora, otros pudieron pensar que lo enterrarían con ella, pero resulta que David N. Morales Colón, quien fue velado en una forma muy singular montado en su vehículo, fue sepultado de la forma tradicional que todos conocen, y sin que se le rompiera un solo hueso.

Contrario a lo que muchos pensaban o especulaban con respecto a la forma en que el cadáver sería llevado al hoyo, David -apodado “el Matatán”, y quien dejó huérfano a un niño de cinco años-, fue metido en un ataúd blanco y llevado así a su última morada en el cementerio de la capital.

Para constatar los hechos, Elsie Marín, la propietaria de la Funeraria Marín, en Hato Rey, abrió la caja fúnebre para mostrarles a los presentes que el hombre de 22 años, que fue asesinado el pasado sábado en Barrio Obrero, estaba dentro del féretro.

“Para que la prensa esté consciente de que él está aquí voy a abrir la caja... Éste es David. Tiene todas sus partes, no están rotas y tiene todos sus movimientos”, dijo la también embalsamadora, mientras le tocaba al muerto las piernas y le acomodaba las manos que sujetaban unas flores blancas.

El momento fue aprovechado por los asistentes al sepelio -entre ellos algunos de los motociclistas que escoltaron la comitiva fúnebre- para tomar fotografías del occiso. Otros le sacaron ventaja también a la escena para montarse en la motora modelo Repsol en la que fue velado “el Matatán” y realizarse un shooting.

Entre ellos, se destacó el hermano de David, José Morales, quien durante el mensaje de duelo exhortó a los presentes a distanciarse del pensamiento de venganza.

“Por favor, no piensen en venganza ni en nada negativo. Vamos a dejarlo todo en las manos de Dios”, expresó, provocando que los padres de David, Delia Colón y Moncho Morales, estallaran en llanto. De hecho, finalizado el entierro, la progenitora tuvo que ser atendida tras sufrir un desmayo.

Otras que se mostraron afectadas fueron Stephany Rivera y Sandy Fuentes, la viuda y la ex esposa de la víctima, quienes se dieron apoyo en todo momento.

Otras funerarias lo hacen hace tiempo

Aunque Marín quiso guardar como el secreto de una “receta” los detalles del proceso de embalsamamiento que se utilizó para moldear el cuerpo, Primera Hora consultó con otro experto que con anterioridad también había preparado cadáveres para ser velados de formas poco comunes.

Según Edwin Almodóvar, propietario de la Funeraria Almodóvar Montilla, en Río Piedras, el químico que utilizan más del 90% de los embalsamadores es la formalina, un líquido que endurece las proteínas y deja el cuerpo “como un palo de duro”.

En cambio, el químico que él utiliza para velorios como el de David es otro (que no quiso revelar) que no endurece las proteínas pero preserva el cuerpo de la misma manera.

“Además utilizamos un aditamento en forma de varillas que van por fuera del tejido y se le pone un arnés para poder acomodar el cuerpo de cualquier forma”, agregó quien alega ha velado ancianos en sus mecedoras e incluso hace ocho meses preparó a un joven montado en su motora.

¿Y ese cuerpo se rompe cuando se lleva al ataúd?

“De ninguna manera, porque lo que está endurecido son los tejidos y ese cuerpo es maleable. Sólo es cuestión de dar unos masajes especiales para que vuelva a la normalidad y sea colocado en la caja”, expresó quien, como dato curioso, ha celebrado hasta torneos de dominó en sus velatorios.