Alegría para víctimas de violencia- VÍDEO
Asociación de Alcaldes les regala a mujeres de la Casa Protegida Julia de Burgos un ratito navideño.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 14 años.
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Para algunos puede ser algo trivial, probablemente se trata de una actividad que realizan cada fin de semana en familia. Pero para María se trata de su mayor anhelo: sentarse con sus hijos en la sala de su nuevo hogar a ver una película, comer popcorn y hacer reguero.
María, a quien le cambiamos el nombre para proteger su identidad, es participante del albergue Casa Protegida Julia de Burgos y en esta Navidad le sobran las razones para estar agradecida con la vida luego de decidir romper el ciclo de violencia doméstica al que ella y sus hijos estuvieron sometidos por ocho años.
“Suena bien simple, pero es una de las primeras cosas que quiero hacer... yo sería felizmente con eso”, compartió la mujer que está alojada en el albergue con sus hijos de 14, siete y seis años, y a la que pronto le conseguirán un apartamento donde pueda continuar su proceso de recuperación.
Luego de recibir golpes y abuso verbal por ocho años, decidió que no aguantaría más. Su entonces esposo la botó de la casa en plena madrugada, así que agarró sus hijos y se fue.
Aguantó, dijo, por amor, por temor a no poder sostenerse económicamente y porque no sentía el apoyo de su familia y amistades para dar el paso. Hoy no se arrepiente.
“Están más tranquilos, se ríen mucho, corren, juegan, que era algo que no podían hacer en mi hogar. Me preocupaba mucho mi hijo de 14 años, porque él no sonreía y ahora tiene una alegría... Nosotros estamos en un cuarto todos y yo le pregunto a cada rato: ‘¿Estás bien?’ y el me dice: ‘Yo nunca he estado tan feliz’. Eso me enseña que hice lo correcto”, expresó.
La alegría del adolescente era evidente ayer en una actividad en la que la Asociación de Alcaldes compartió con ellos la típica comida navideña, regalos y la visita de los Tres Reyes Magos en la casa alcaldía de Cataño. “Mami, mira, hay pasteles”, dijo emocionado el adolescente.
Los chiquitines expresaron su emoción al ver los personajes y recibir los obsequios que les tenían. Se trata de una época en la que el personal de la organización trata de crear un ambiente ameno y libre de tristeza, y actividades como esta son una forma de lograrlo.
María aún recuerda la última vez que tuvo a su esposo de frente en una vista judicial. Él se le río en la cara, dijo. “Tal vez él pensaba: ‘Qué va a hacer esta sin mí’. Se río de mí, pero yo orgullosa, porque yo supe en ese momento que él no me podía hacer más daño”, y así fue.

