Ancianos más protegidos

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 19 años.
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Un nuevo reglamento del Departamento de la Familia para regular los centros de cuido de ancianos pretende proveer a su clientela más protecciones ante posibles incidentes de maltrato institucional, así como mejorar su calidad de vida en las instalaciones que fiscaliza.
Desde julio de 2006 hasta marzo pasado se reportaron 283 incidentes de maltrato contra ancianos, aunque muchos nunca llegan a ser documentados por el Gobierno, según indicó el secretario de Familia, Félix Matos, durante una conferencia de prensa en que se dio a conocer el reglamento.
“Es bien difícil detectar el maltrato institucional porque los envejecientes, al igual que los niños, tienen un sentido de dependencia (con su victimario)” , dijo Matos.
Los nuevos requisitos para los centros, que entraron en vigor el pasado 6 de junio, establecen más rigurosidad en el proceso de contratación de su personal.
En términos del cuidado que reciben los ancianos, el secretario de la Familia, Félix Matos, indicó en conferencia de prensa ayer que su agencia está exigiendo un trato más sensible por parte de los administradores y sus empleados para impedir, por ejemplo, que los ancianos estén coaccionados a comer sus alimentos, como suceden en algunas instalaciones. Las regulaciones también protegen a los ancianos contra mudanzas imprevistas por remodelaciones, las cuales tienen que ser informadas a Familia con 60 días de antelación.
“Ciertamente estamos muy contentos y satisfechos con el nuevo reglamento, ya que es más específico que el anterior. Hay menos espacio para interpretación y provee unos términos para el procesamiento de las querellas (radicadas por los envejecientes o sus familiares)”, sostuvo Matos.
Con las nuevas reglas, el personal de los centros tiene que tomar un curso especial sobre cómo atender al anciano y contar con una certificación negativa de verificación de historial de personas convictas por delitos sexuales, el cual la Policía de Puerto Rico está en el proceso de expedir. Ya al personal de los centros se le exigía, previo al nuevo reglamento, un certificado de buena conducta y la presentación de evidencia de haber tomado un curso de primera ayuda.
El reglamento de los centros no se había modificado desde 1992. Ante todas las nuevas tendencias que han surgido en la especialidad de cuido de ancianos, Familia elaboró las nuevas reglas con la asistencia de diferentes representantes de la industria.
En Puerto Rico hay 787 establecimientos licenciados, de los cuales 543 son geriátricos. El resto se compone de hogares sustitutos (110), centros de actividades múltiples (121), y centros de cuidado diurno (13).
El nuevo reglamento entró en efecto inmediatamente para todos los centros que solicitaron por primera vez su licencia después del pasado 6 de junio, aunque se aplicará para el resto una vez éstos reanuden su permiso, el cual tiene una vigencia de dos años.
Un estudio comisionado por Familia y cuyos datos más reveladores serán dados a conocer posiblemente esta misma semana halló que el alto costo del servicio limita el acceso de muchas familias. Los precios de algunos centros fluctúan entre $2,000 y $3,000 mensuales, mientras la atención individualizada en el hogar puede resultar todavía más costosa.
“Hay una gran brecha entre la oferta y la demanda para los centros”, dijo Matos.

