Artesanos y comerciantes sacan provecho al Mercado Empresarial Navideño
Exponen su variedad de productos para que el público los disfrute y además aproveche para comprar regalos.
PUBLICIDAD
En el quiosco de Veria Succulents, en la Plazoleta de Oriental Center, en Hato Rey, varios bonsáis invitaban a los clientes a salirse de lo tradicional y hacer un regalo especial esta Navidad.
Junto a ellos, una variedad de cactus y otras plantas también estaban disponibles para el disfrute de los amantes de la naturaleza.
Muy cerca, el quiosco de Sorellas vendía distintos abanicos de mano con divertidas frases, un obsequio práctico acompañado de la picardía que distingue al boricua.
Esos son, apenas, dos ejemplos de la gran variedad de productos disponibles en el Mercado Empresarial Navideño que presentó exquisitas ofertas de artesanías, gastronomía y otros artículos creados por una diversidad de comerciantes y artesanos de toda la Isla y que estará en ese lugar hasta las 7:30 de la noche de hoy, jueves.
Las personas que pasaron por la Plazoleta, disfrutaron de un sinnúmero de productos, incluyendo joyería, ropas y accesorios, jabones y cremas artesanales, artesanías variadas, entre otros, que podían convertirse en ese regalo idóneo para esta época navideña. Asimismo, tenían a su disposición una amplia oferta de dulces típicos y otras delicias culinarias favoritas del público boricua, de manera que su paladar podía mantenerse bien entretenido mientras buscaba ese regalo.
En el quiosco de Veria Succulents los clientes disfrutaron de precios bastante modestos, considerando el trabajo que conlleva trabajar el arte del bonsái.
“Para mí el bonsái es una filosofía de vida como tal. Yo llevo ya 31 años haciéndolos”, comentó Luis Rivera, un retirado que trabaja para Veria Succulents, el negocio familiar de su hijo, localizado en Trujillo Alto.
Admitió que “vendo a un precio más bajo que otros maestros”, lo cual no les agrada. Pero acotó que, “es que a mí me gusta que se los lleven y los disfruten los demás y eso”.
Rivera explicó que “en un principio lo cogí como un ‘hobby’ y eso, y después me fui encariñando y fui viendo cómo la naturaleza y los árboles influían en la percepción de uno, en las cosas que uno tiene que ver con el ambiente, y cómo desarrollarlo y cómo mantener una planta viva en un espacio tan pequeño”.
Abundó que, tomando en cuenta que cada uno de los bonsáis que vende tienen como mínimo tres años de dedicado trabajo. “Los vendo con una hoja de mantenimiento y explicándole, dándole mi teléfono y todo, y me pongo a la disposición para que, antes que se muera, me llamen, porque no me gusta que se mueran”, explicó.
Rivera sostuvo que le satisface poder presentar su arte de bonsáis en ferias como esta, compartirlo con otras personas, “y ver que también lo apoyan”.
Abanicos con un mensaje “a lo boricua”
Mientras, Elmarie Vázquez, gerente de Sorellaspr, empresa que opera en Bayamón desde hace año y medio, explicó cómo tomó forma su empresa, que se distingue por sus frases particulares y los trabajos personalizados, que también realiza.
“Es como una jerga boricua. Tenemos diferentes tipos de lemas. Trabajamos también los abanicos personalizados. Muchos de los diseños que vas a ver en la mesa son exclusivos, de nosotros. Nosotros los hacemos desde cero, desde escoger la letra, los colores, el lema, el contraste, todo desde cero”, explicó Elmarie Vázquez, gerente de Sorellaspr, empresa que opera en Bayamón desde hace año y medio.
Explicó que comenzaron poniendo los curiosos mensajes en productos como camisas y pegatinas, y viendo que al cliente le gustaba y le llamaba la atención, decidieron extenderlo a otros productos como los abanicos.
“El más que se vende, uno de los más que se vende es el ‘yo no sudo, brillo’, y el de la amapola. Pero realmente se vende de todo. A veces viene el esposo a comprar el ‘malcriá’. Si quieres llevar el mensaje jocoso pero directo, pues le escoges el de ‘malcriá’. Tenemos el de la menopausia, las mujeres que se identifican con la menopausia, pues ‘maldito sofoco’. Hay de todo, realmente trabajamos de todo, desde ‘bendecida’, ‘perfectamente imperfecta’, todo tipo de lema, desde los más picosos hasta los más sencillos”, comentó.
Agregó que “me disfruto muchísimo” la interacción con los clientes.
“Verlos reír, como que ese momento jocoso. Me llena el poder hacer algo que al cliente lo hace reír y lo saca del diario vivir”, describió.
Aseveró que los abanicos se hacen con materiales de calidad para asegurar que sean duraderos, además de que son impermeables, así que “si se moja no le pasa nada”.
Sorellaspr vende sus productos en los diferentes mercados tradicionales, y trabajan ya en un sitio web que abrirá próximamente, así como una tienda pick-up “donde pueda el cliente ir a recoger sus productos”.
Pan artesanal en negocio familiar
Por otro lado, si los clientes se inclinan más por algo de gastronomía, particularmente pan, en la feria podrá adquirir alguno de los productos de la micropanadería artesanal Más que Bocadillos, un negocio familiar que llevan José López y Jennifer Sánchez.
López es un cagüeño que, tras 14 años viviendo en Los Ángeles, California, hace unos cuatro años convenció a su esposa mexicana y se vinieron a vivir a la Isla. Pero no fue hasta hace poco que incursionaron en el negocio del pan, luego de que la compañía de ventas para la que trabajaba López comenzara a irle mal, y se vio en la necesidad de “reinventarse”.
En esa búsqueda, inspirado por un libro que dejó su mamá tras fallecer, y por una visita a una panadería artesanal, encontraron el negocio que querían hacer.
“A partir de ahí, comenzó un proceso de educación. Tomamos unos cursos online, viajamos a Estados Unidos, porque yo nunca había horneado una hogaza de pan en mi vida, ni galletas ni nada. Y tomamos un curso de panadería y pastelería, nos adiestramos. Cogimos también un curso en Caguas de permisos, permisología y todo ese tipo de cosas con el municipio, y nos lanzamos ahora en mayo”, relató.
Su pan, aseveró, “es un pan que tiene solamente tres ingredientes. Masa madre es agua, harina artesanal y sal. Se hace a mano. Mi esposa y yo mezclamos toda la mezcla a mano todas las semanas. Es un proceso puramente artesanal”.
Indicó que tienen varios sabores, como “el masa madre rústico, una versión con queso gouda y jalapeño, otra versión con aceite de oliva y romero del país, otra versión de walnuts y cranberries, tiramos una temporada de calabaza, y tenemos como 20 recetas en mente, de cosas que podemos implementar de Puerto Rico en el pan. Por ejemplo, tenemos una receta de guineo y chocolate oscuro que eso sabe riquísimo. El guineo evidentemente es de aquí y el chocolate es de una chocolatería del centro de la isla que nos provee el cacao. ¡Y eso sabe brutal!”.
Por ahora, indicó, están vendiendo en los diferentes mercados tradicionales, en San Juan y en Caguas, con miras a tener su propio local en el próximo año. Además de vender en unidades, tienen una subscripción, con la idea de que las personas puedan comprar también para regalar.
López aprovechó para agradecer el respaldo que han tenido sus productos, así como la oportunidad de vender en los mercados tradicionales.
“Tener la oportunidad de yo proveer para mi familia, en Puerto Rico, es algo que la verdad me abre el corazón. Y tener la oportunidad de que mi esposa viva esta experiencia de la Navidad en Puerto Rico, como son, es algo que realmente me llena de alegría, porque no hay otro país que celebre las Navidades como nosotros”, afirmó.


