Artesano de tostoneras, pilones y trompos. A eso se ha dedicado José Figueroa, un humilde residente de la comunidad El Maní de Mayagüez, que ya elaboraba artículos de madera en la industria de la construcción.

“Primeramente, yo fui carpintero, luego estudié ebanistería, donde me interesé por los tornos y compré uno, y así fue como comencé a trabajar haciendo pilones, los que inicialmente regalaba a mis familiares y amigos’’, contó Figueroa sobre sus primeros pasos en la talla de madera, que ya deja de ser solo un pasatiempo.

“Yo hago tostoneras, platos, copas, pilones, lapiceros y trompos. Todo lo que se pueda hacer en madera en un torno, yo lo invento’’, añadió Figueroa al asegurar que las artesanías más solicitadas en las actividades a las que acude son las tostoneras.

Explicó que, en su caso, le pone laminado a las tostoneras para que estas sean más higiénicas, lo que hace que aumente la demanda por ellas en las ferias de exhibición.

Ahora, además de pilones y tostoneras, don José se dedica a crear sus famosos trompos que, en décadas pasadas, eran de los juguetes más populares de la juventud. Familiares y amigos se entretenían haciéndolos bailar y compitiendo entre sí.

Sobre la tradición del trompo, el veterano artesano reconoció que ha estado desapareciendo, pero muchas personas que vienen de vacaciones de distintos puntos de los Estados Unidos los adquieren y se los llevan para rememorar las décadas de 1940 y 1950, cuando los trompos eran parte del folclore popular en nuestras comunidades.

“Aquí vino un puertorriqueño de visita, casado con una americana, y se llevó diez trompos para enseñarle a la esposa, al suegro y sus vecinos cómo era la tradición de jugar trompos en Puerto Rico, y yo soy de los pocos que los hacen ahora mismo’’, añadió.

Don José los fabrica en el torno, y luego los pasa a una máquina para cortarlos. Les hace un barreno, les coloca una púa de un clavo, les pone un cordón... ¡y a bailar se ha dicho!

“Llevo unos 15 años, pero este tipo de trabajo artesanal es difícil de vender, por la situación económica que vive el país, pero uno se entretiene y eso es lo más importante, que uno se pueda mantener haciendo algo’’, dijo Figueroa, de 64 años de edad.

El artesano indicó que está adscrito al Programa de Fomento Empresarial del Municipio de Mayagüez, donde en ocasiones lo invitan a colocar una mesa de trabajo y venta de artesanías en la plaza de recreo, en el Paseo del Litoral y en el boulevard Eudaldo Báez García.

No conforme con eso, don José ahora se encuentra realizando gestiones para inscribirse en el Programa de Artesanías del Instituto de Cultura Puertorriqueña.

Si desea comunicarse con Artesanía JF, puede llamar a los teléfonos (787) 212-7786 o al (787) 604-5962. También puede escribir a artesaniajf@hotmail.com.