Hay personas que intentan múltiples opciones para bajar de peso, desde dietas, ejercicios y medicamentos.

Puede que logren disminuir algunas libras, pero de pronto, la obesidad se impone restando calidad de vida al paciente que hasta se le dificulta realizar actividades cotidianas, entre estas, caminar, subir escaleras y amarrar sus zapatos.

Se conocieron en el pasillo del hospital y ahora narran su historia de amor.

Sobre todo, se enfrenta al deterioro de su salud al desarrollar algunos tipos de cáncer, diabetes, alta presión y apnea del sueño; situación que lo confina a dormir pegado a una máquina.De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS), estimó que “en 2016, más de 1,900 millones de adultos de 18 o más años tenían sobrepeso, de los cuales, más de 650 millones eran obesos”.

Para afrontar el problema de salud, decenas de personas en la Isla han optado por someterse a una cirugía bariátrica con el propósito de mejorar su calidad de vida.

Sin embargo, no todos los pacientes son candidatos a este procedimiento quirúrgico.

“Entre los requisitos principales, el paciente debe presentar un índice de masa corporal de 35 o más, padecer de presión alta, diabetes o tener tratamiento para la apnea del sueño”, expuso el cirujano bariátrico Guillermo Bolaños.

“De igual forma, el paciente, una vez certificado para el proceso, debe también contar con autorización de especialistas como cardiólogo, neumólogo, internista, gastroenterólogo, psicólogo clínico, fisiatra y endocrinólogo”, resaltó el especialista.

“La cirugía de gastrectomía vertical se realiza de forma laparoscópica, se puede extender de 30 a 60 minutos, el paciente permanecerá hospitalizado una noche y estará apto para salir caminando”, afirmó.

Se enamoran al salir de la bariátrica

En medio de la cirugía también pueden darse otros factores que se suman a la vida del paciente.

Ese es al caso de Raymond Colón Vargas y Yomayra Santiago Santiago quienes se conocieron en el pasillo de un hospital justo al salir de una cirugía bariátrica.

Pero jamás sospecharon que el mismo día de la operación, nacería una historia de amor.

“Mi salud no era la mejor, tenía apnea del sueño, muchas cosas, problemas de circulación y en la medida que veía mis fotos, mientras pasaban los años pensaba que no podía seguir así. Se hacían difíciles cosas tan simples como amararme los zapatos, subir escaleras y en mi trabajo era más difícil, pero había que hacerlo”, confesó Yomayra, una juanadina de 35 años.

La mujer quien se sometió a la cirugía bariátrica en el Hospital San Lucas de Ponce narró el discrimen que sufren las personas obesas, sobre todo, las féminas.

“A nosotras nos gusta vestirnos bonitas y a la hora de buscar ropa era complicado, y también siempre está la gente ‘mira, tiene la cara bien bonita, pero estás muy gordita’ y esas cosas llegan. También está la mente que uno le ponga, pero siempre hay discrimen”, dijo Santiago Santiago que ha bajado unas 100 libras desde que se sometió al procedimiento hace 15 meses.

Ahora, de 147 libras, Yomayra que labora en una empresa de manufactura, aseguró que “en mi salud todo está normal, el azúcar, la presión, y no tengo que usar una máquina a la hora de dormir”.

Por su parte, Raymond sostuvo que su peso de 537 libras le impedía realizar actividades sencillas como caminar, subir escaleras y hasta conseguir ropa, pues el tamaño que estaba usando era de 66 en pantalones y 7X en camisas.

“Yo tuve que comprar dos pantalones y mandarlos a juntar porque no me servían, porque mandaba a buscar ropa por Internet y era adivinar si me servía o no me servía. Entonces, no tenía ninguna complicación de salud, pero no iban a tardar en llegar”, expuso Colón Vargas, un chef ponceño de 30 años.

Sin embargo, luego del procedimiento quirúrgico, a Yomayra y a Raymond les sucedió algo que no esperaban.

“El día que me operaron encontré el amor de mi vida, nos conocimos el mismo día de la operación, a ella la operaron el mismo día que a mí, 24 de mayo (2018). La conocí en el pasillo caminando, ella me habló porque yo tuve problemas con la anestesia y estaba tan mareado y desorientado”, confesó el muchacho quien tiene negocio propio.

“Ella me pregunta ‘¿estás bien?’ y le dije que la anestesia me había hecho daño. Luego coincidimos en los grupos de apoyo, después de todo eso nos hicimos amigos, hasta que tomé la decisión de invitarla a salir. La llevé a mi casa en Nochebuena y allí compartimos un ratito y mi primera cita con ella fue a ver una película ‘Mary Poppins”, expresó Raymond en medio de carcajadas.

Pero lo más sorprendente de sus confesiones ante un grupo de apoyo, fue cuando Raymond llamó a su novia y al cabo de unos minutos se arrodilló frente a ella y le pidió matrimonio.

La confesión arrancó aplausos entre los presentes que le gritaban “dile que sí”.

“Ya le dije que sí, me voy a casar”, exclamó la juanadina quien no salía del asombro.

Así, en medio de la algarabía que causó su propuesta matrimonial, la pareja reveló que planifica casarse en febrero.