El científico Rafael Joglar acudió a las redes sociales para informar al público sobre los caimanes y el potencial peligro que supone su ya amplia presencia en diversos cuerpos de agua a través de la Isla.

En una publicación en Facebook, el biólogo abogó ante todo porque “se prohíba el mercado de mascotas” en Puerto Rico como una medida para evitar la entrada de más animales a la Isla y, al menos, frenar en alguna medida que continúe la propagación de especies invasoras, y de paso también el maltrato animal.

El también profesor e investigador universitario resumió al público lo que se conoce hasta el momento de los caimanes en la Isla, gracias a estudios que se han hecho desde la Universidad de Puerto Rico (UPR).

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Indicó que, de las 23 especies de caimanes, cocodrilos y gaviales, en Puerto Rico está el caimán común o caimán de anteojos, una especie que habita desde México a Brasil, y que ha sido introducida aquí, en Cuba y Estados Unidos.

Sostuvo que no está del todo claro cuándo y cómo llegaron a Puerto Rico, pero todo apunta a que fue introducido durante la década de los 1950 o los 1960, como mascotas escapadas o liberadas, y se establecieron en la Laguna Tortuguero, en Vega Baja y otras áreas cercanas.

A partir del 2000, sin embargo, ya se habían establecido en muchas otras zonas y se convirtieron en abundantes en San Juan, Bayamón, Carolina, el este del Río Grande de Loíza, el río La Plata, entre otros lugares.

Como era de esperarse, con esa expansión y aumento de sus poblaciones, también comenzaron a ser más frecuentes las interacciones con los seres humanos, hasta llegar a situaciones como el reciente accidente de la semana pasada en que se cree que un caimán mordió a una niña cerca de Tortuguero.

El experto aclaró que los caimanes que hay en Puerto Rico son “poco agresivos en comparación con sus parientes”, pero comoquiera “son depredadores activos, lo que significa que son ‘cazadores profesionales’ y podrían ser peligrosos para los humanos”.

Indicó que, por regla, estos caimanes “evitan la presencia humana y, si uno no los confronta, no suelen causar problemas”.

En ese sentido, recomendó que, si se encuentra con un caimán, “no lo debe confrontar, ni intentar atraparlo, ya que ellos se van a defender y al hacerlo podrían ser peligrosos”.

Estos animales llegaron a Puerto Rico como parte del comercio de mascotas y ahora están en casi todos los cuerpos de agua. A continuación las áreas en los que se han visto.

“Lo mejor es dejarlo tranquilo, alejarse del área y notificar a las autoridades”, recomendó.

“Si el caimán está en un lugar donde representa peligro para usted u otros, llame al Cuerpo de Vigilantes del DRNA, a la Policía o los Servicios de Emergencia para que ellos lo manejen”, agregó.

Además, exhortó a que, “en caso que fuese absolutamente necesario sacrificar al animal”, se haga “con respeto y dignidad, evitando formas crueles y lentas”.

El científico agregó también las siguientes recomendaciones con relación a los caimanes:

  • No los alimente.
  • No se acerque a ellos.
  • No los capture.
  • No los “llame”.
  • No los compre ni los venda.

“No los utilice como mascotas. ¡No lo son! Y no fomente que otros los usen como mascotas, ni que los capturen, alimenten o venda", agregó.

Además, tomando en consideración que los caimanes habitan en cuerpos de agua como ríos, quebradas, lagunas y lagos, exhortó a que:

  • No deje que sus niños jueguen cerca de ellos.
  • No pasee sus mascotas (perros, gatos, y otros) cerca de ellos.
  • No nade de noche o donde haya vegetación.

Joglar agregó que, para más información sobre el tema de los caimanes, mantienen una página en Facebook, CaimanesPR, en la que ofrecen orientación al público sobre esa especie y además obtienen datos sobre su distribución actual.

Por último, el científico resaltó que Puerto Rico tiene “un problema muy serio con especies invasoras”, tales como pitones, boas, caimanes, iguanas, ranas cubanas, cerdos, venados, monos, entre otros, que, de acuerdo con lo que se ha conocido a través de 40 años de investigaciones, es un problema “íntimamente relacionado al mercado de mascotas, y no importa si ese mercado es legal o ilegal”.

Agregó que también está “íntimamente relacionado a la presencia de zoológicos, colecciones privadas y facilidades para retener animales (legales o ilegales).

Para combatir ese problema, recomendó que “se prohíba el mercado de mascotas”, lo que también contribuiría a evitar el maltrato animal.

“Es absolutamente necesario detener la entrada de más animales a Puerto Rico. Lo hemos dicho y lo volvemos a decir: ¿De qué vale masacrar las especies invasoras que tenemos ahora, si vamos a seguir trayendo estas mismas especies y muchas otras más en el futuro?