“Bochornoso” que estén en libertad

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 19 años.
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Se opone hermano de Soto Arriví.
El otorgamiento del privilegio de libertad bajo palabra a dos ex policías de Maravilla, que apenas comenzaban a cumplir su condena por los asesinatos, provocó la indignación del único familiar de Carlos Soto Arriví, su hermano Juan Manuel, quien describió como “ bochornoso” el que se le haya concedido el privilegio.
PRIMERA HORA supo, de otra parte, que la Junta de Libertad Bajo Palabra (JLBP) no sólo paralizó la vista de seguimiento del ex policía convicto Jaime Quiles, sino que adelantó para hoy “una vista especial” en el caso de Juan Bruno González en la que le comunicarían -al igual que hicieron con Quiles- que detendrán los procedimientos hasta tanto contacten y escuchen a los familiares de las víctimas, con los que se comunicarán en los próximos días.
Una fuente oficial indicó a este diario que se les limitará el radio de movimiento a los ex policías, por lo que sólo podrán asistir a sus trabajos y mantenerse en el área cercana a su residencia.
Juan Manuel Soto Arriví, quien era un niño pequeño cuando asesinaron a su hermano Carlos Enrique, de 17 años, el 25 de julio de 1978, trabaja en una universidad en Estados Unidos desde donde se comunicó con este diario para expresar su oposición a la liberación de los reos.
“De más está decir que me opongo vehementemente a que se le otorgue cualquier tipo de libertad a Jaime Quiles Hernández y a Juan Bruno González. Me parece bochornoso que la Junta de Libertad Bajo Palabra les haya otorgado este privilegio sin que estos individuos tan siquiera cualifiquen”, expuso mediante correo electrónico.
“Además, me parece increíble que no se nos haya consultado a los familiares inmediatos antes de tomar esa decisión”, agregó
Soto Arriví, hijo menor del fenecido escritor Pedro Juan Soto, establece que es a él a quien le corresponde expresar su oposición a las agencias concernientes, refiriéndose a la Administración de Corrección, que permitió salir a los policías bajo el Programa de Supervisión Electrónica, y a la JLBP en la situación actual.
Soto Arriví es el único familiar que sobrevive a su hermano, ya que su madre, su padre y abuelos murieron.
En tanto, la profesora Carmen Lugo Filippi, viuda de Pedro Juan Soto -a quien Juan Manuel describe como” su segunda madre-”, relató la devastación que Maravilla ha provocado en sus vidas al punto de que, según ésta, el dolor y la angustia aceleraron la muerte de su esposo.
“Yo no puedo. Esto ha sido un viacrucis. Es una angustia repetida. Yo tengo un trauma. Pedro Juan murió a consecuencia de ese viacrucis doloroso”, dijo.
“Es pasar por todo un proceso: las vistas de Maravilla, el juicio, la excarcelación. Fue muy fuerte y angustioso. Eso aceleró la muerte de Pedro Juan”, dijo con voz entrecortada.
Explicó que su condición de salud emocional es bien delicada. “No aguanto. Cuando Pedro Juan murió quedé devastada”, dijo.

