Caen las cuatro torres de Las Gladiolas
Tomará un año limpiar los escombros, tarea que estará a cargo de la empresa puertorriqueña Del Valle Group.

Nota de archivo: esta historia fue publicada hace más de 15 años.
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Los residentes de las viviendas cercanas al implosionado residencial público Las Gladiolas comenzaron a retornar a sus hogares temprano esta tarde, luego de que la Junta de Calidad Ambiental aprobara la Calidad del Aire.
El visto bueno se dio a las 12:50 de la tarde de hoy, informó Elliot Rivera, oficial de prensa del Departamento de la Vivienda. Estas personas fueron refugiadas en el Departamento de Recreación y Deportes, desde el amanecer.
A las 10:08 de la mañana cayeron las cuatro torres que componían el complejo residencial público Las Gladiolas en el corazón de Hato Rey, San Juan.
Tras un ensordecedor ruido a causa de las 3,000 libras de explosivos detonados, las estructuras cayeron con milésimas de segundos de diferencia entre sí.
La inversión para esta demolición, que ocurre diez años después de que se propusiera por primera vez, fue de $2.9 millones. Tomará un año limpiar los escombros, tarea que estará a cargo de la empresa puertorriqueña Del Valle Group.
El Departamento de la Vivienda planifica construir en su lugar 220 unidades de vivienda, junto con 22 pies cuadrados de área comercial, oficinas médicas, oficinas administrativas, áreas verdes, comunales y recreativas.
Datos oficiales y trasfondo sobre Las Gladiolas y su implosión
El complejo de vivienda pública conocido como las Gladiolas fue construido en el 1969, con cuatro torres para un total de 676 unidades.
En el año 2002, el complejo presentaba deterioros de tal magnitud que las autoridades del Departamento de la Vivienda de Puerto Rico solicitaron al Departamento de la Vivienda Federal (HUD) la autorización para demolerlo.
Debido a que las condiciones de deterioro eran tales que no era viable modernizar el complejo, ese mismo año comenzó el traslado de residentes a otros proyectos de vivienda pública y mercado privado. El proceso se interrumpió por la resistencia de los vecinos, bajo el liderato de Mirta Colón, alegando que el proceso fue ilegal y abusivo.
Los vecinos cuestionaron el desalojo de Las Gladiolas en los tribunales hasta que el 28 de julio de 2010, el Primer Circuito de Apelaciones, en Boston, emitió una sentencia ratificando el desalojo para las familias que quedaban en el proyecto (una decena).
Los residentes apelaron la decisión y en octubre del año pasado la sentencia se convirtió en final y firme.
Colón, la líder de Las Gladiolas, indicó que en el proceso se logró que se reconociera a los vecinos como una comunidad y el grupo logró su cohesión como grupo, logrando acuerdos para los que serán reubicados una vez concluya la construcción del nuevo complejo.
Del total de 676, un centenar manifestó por escrito, según el Departamento de la Vivienda, estar interesados en regresar a vivir al nuevo proyecto de vivienda pública.

